Vinila Von Bismark

Si la maldición del artista es la búsqueda constante, Irene López Mañas está maldita desde que nació en 1986 en la localidad granadina de Peligros. Bailarina y campeona nacional de fitness, con tan solo catorce años comienza su carrera como Dj en Granada, ciudad donde funda el colectivo de performance punk Freaky Factory. Marcha a Madrid, y allí monta su banda de música Krakovia, además de actuar en series de televisión y convertirse en el icono del género burlesque, sobre todo en la obra The Hole. Actúa con su banda por multitud de festivales y, tras dos discos, decide dar un giro radical a su carrera, que materializa a finales de 2017 en su trabajo Motel llamado mentira. Hablamos con Irene López Mañas, Vinila Von Bismark para el malditismo de los escenarios. 

Irene López Mañas, Vinila Von Bismark ¿quién eres?

Soy una niña nacida en Peligros, de la que todavía queda muchísimo. Con tres añitos me fui a vivir a Granada, y allí me di cuenta de que para dedicarme a lo quería dedicarme aquella ciudad se me quedaba pequeña. Quería aprender más y cumplir mi sueño, tener un grupo.

Para cumplir sueños ¿hay que cortar las raíces o aferrarse a ellas?

Siempre es bueno volver al origen porque ahí está la raíz de todo. He estado muchos años mirando hacia fuera: otros estilos musicales que se daban al otro lado del charco, dejando de cantar en mi idioma para cantar en inglés porque en las compañías me pedían tapar mi acento andaluz… Hasta que me di cuenta de que era ridículo, realmente soy quien soy y no lo puedo cambiar. Mis raíces no las puedo quemar. Qué mejor que mirar hacia dentro de uno mismo y hacia la raíz de donde venimos.

Y cuando mira hacia su adentro, ¿qué ve Vinila?

En este caso Granada, una ciudad con muchas raíces, que musicalmente me aporta mucho, desde los tiempos de los árabes hasta el flamenco. Mi estilo musical es otro a lo que antiguamente se daba en Granada, pero quizás aporto algo original porque lo que Granada me da lo llevo a mi territorio.

¿Qué importancia tiene en tu carrera la estética y el cuerpo?

Me he dedicado mucho tiempo al baile, de pequeña mi madre me presentaba a competiciones de aeróbic y tengo una exigencia corporal desde niña bastante fuerte. A día de hoy se nota. En Vinila su expresión corporal juega un papel importante.

Y tus cambios de imagen, ¿a qué responden?

Hago una evolución, no miro a la sociedad en este tema. Las modas son cambiantes, que ahora me haya rapado el pelo viene de algo emocional en mí. He querido romper con lo que venía siendo hasta ahora; antes Vinila era una rubia explosiva y hoy Vinila se acerca a sus propias raíces. No hay pelo, ni color ni peinado que la tape, vuelvo a mi ser, a lo que realmente soy, sin modas ni tendencias.

¿Las modas son el verdugo del talento?

Lo que hoy se llama talento en realidad es un influencer o un bloguero, sin desmerecerlos… Para mí, los talentos son dones que nos da el universo o el ser superior o como quieras llamarlo, que vamos trabajando y salen más o menos a la luz. Me parece ridículo que hoy en día sea una red social la que dictamine tu talento.

¿Qué opinas de esta avalancha de talents shows televisivos?

Mi primer disco lo saqué en 2008 con Krakovia. A mí me costó, me tuve que ir a Madrid, formar una banda y hacer un tipo de música adecuado a esos tiempos. Y esto me llevó a festivales como el BBK, tocando antes de Lenny Kravitz, o al de Benicasim con Leornard Cohen… Nos teníamos que buscar la vida de otra manera y, sobre todo, por muy bien que lo hicieras, que a la gente le llamara la atención. Hoy en día todo esto lo dictamina una red social: si tiene más o menos likes las marcas te buscan.

¿Has sido sincera en tu carrera?

En discos anteriores, el idioma estaba impostado. Soy granaína, y en ese punto cantaba en inglés y mi imagen chocaba mucho. Quizás esa parte podría estar impostada, pero el talento subido en un escenario no es impostado:  ahí se ve cómo el artista fluye, y eso salía de mí y no era impostado. Al final todos los artistas quieren ser las personas que realmente somos y dejar de impostar lo que la sociedad quiere ver en un artista.

¿Qué papel juegan la provocación y el deseo en tu carrera? 

Es algo natural en mí, yo no busco la provocación. Quizás en algunos momentos, sin querer, lo que hago provoca a la gente, como es el caso del cartel de The Hole. Es algo que la gente ve en mí, pero yo no voy así, yo simplemente quiero dar a conocer mi arte. La sensualidad, pues sí, es algo que me acompaña, sobre todo viniendo de otras facetas como el buslesque. En The Hole mis personajes fueron muy sensuales y a día de hoy puede ser que también.

¿Se considera el burlesque un género menor y vil? 

Ese mundo ha sido para mí como un destape, como abrir las puertas  de algo, del tabú. Es un expresión artística que se metía con la sociedad en aquellos momentos y con todo lo que estaba prohibido. No lo he dejado, es algo que está dentro de mí y no puedo dejarlo de un día para otro. He estado seis años en un espectáculo de burlesque, pero Vinilia antes de este show ya tenía sus dos discos con Krakovia.

Motel llamado mentira, tu nuevo trabajo. ¿Por qué lo has titulado así?

Es un título que habla de la sociedad en que vivimos y de cómo este sistema quiere que vivamos. Nos hace vivir bajo algo que es irreal, las guerras de hoy en día nos quieren hacer ver algo que no es real. Provienen del mismo sistema.

¿Por qué motel en lugar de hotel?

Desde que salí a la luz con Krakovia, los títulos eran road movies y mi música la veo como música de carretera, con guitarras fronterizas… Y las sigo usando aunque los ritmos sean más tropicales o tenga un punto más flamenco, pero sigo en ese punto fronterizo. El hotel es más lujoso, pero el motel es más de carretera. Este disco es una especie de viaje por moteles y abre diferentes puertas a estados de ánimo y vivencias.

¿A quién alojarías en la suite de un motel llamado mentira?

Estaría Vinila en la suite (risas)… sin duda, acompañada de la gente que ha hecho realidad este trabajo. La Mari de Chambao, que ha sido un descubrimiento con este disco, yo era seguidora pero he descubierto al ser que hay dentro y nos hemos hecho muy amigas.

¿Por qué has producido este disco?

Es un disco autogestionado, acabé con mi discográfica después de ocho años. Ahora me he enterado de todo, de la industria y de las mentiras, y de lo que cuesta autogestionar un disco no solo económicamente sino a nivel de otras muchas cosas… Hubo dos multinacionales para sacarlo pero dije que no, no veía que fuera el momento.

¿A qué suena Motel llamado mentira?

A raíz granaína, a quejío nazarí, a México, a guitarra, en algún momento a guitarra flamenca… Suena a sonidos muy distintos. Siempre me ha pasado, un disco de Vinila nunca suena igual, encuentras diferentes influencias, y eso le da mucha riqueza sonora y hace que el disco te enganche.

¿Qué aporta al disco las colaboraciones de otros artistas?

Aportan mucho, sobre todo las de los que más tiempo llevan en la música. Hay unas que me han aportado desde el cariño y el amor… y otras que me han dado mucho dolor de cabeza, sobre todo las más jóvenes.

Explícame eso, Vinila. 

Hoy en día los que más experiencia tienen en la música se dan a colaborar de corazón y los más jóvenes, que quizás no tengan tanta experiencia, miran simplemente lo económico y no hacen las cosas de corazón.

¿En qué momento estás de tu carrera?

En el momento de la realidad. Este disco es un punto de inflexión, he dejado de cantar en inglés para hacerlo en español, la música de las canciones están compuestas por mí y mis músicos han aportado su sabiduría y los arreglos. Antes me hacían las músicas y yo las armonías vocales; ahora es un crecimiento, un escalón más en mi carrera.

Hablando de componer, ¿cómo te enfrentas a la creación? 

Cada canción es un mundo. Hay veces que encuentro la creatividad a través de algo que estoy viviendo o de lago que estoy viendo, o simplemente de un acorde que estoy tocando, una canción que esté escuchando y que me lleve a otro lado. Muchas veces voy en un taxi y se me vienen ideas, o una frase de la que quiero hace una canción… No se puede decir de qué manera… Los artistas somos como un foco donde la creatividad viene de algo divino que no sabemos, y somos los que lo plasmamos.

¿En qué causas militas?

Intento combatir el sistema, combatirlo con otra mentalidad, no apoyando lo que el sistema quiere que apoyemos. En las redes sociales nos tienen fichados: saben nuestra ubicación y lo que hacemos. El final de todo es que nos tengan controlados.

Sin embargo, eres muy activa en las redes sociales.

Las utilizo simplemente para expandir mi trabajo pero no mi día a día.

Dijiste antes que algunas compañías te pedían cambiar el acento andaluz, ¿piensas que Andalucía sigue acomplejada?

Yo no tengo ningún complejo de inferioridad ni de superioridad, sino un complejo de igualdad hacia todo lo que me rodea. Andalucía es muy rica en muchas cosas, en su paisaje y en su gente. Aquí la gente tiene otra forma de vivir y de sentir las cosas. Estoy harta de tener que competir, de comparar lo que sea con lo que sea; lo veo absurdo.

Imagina que hay un incendio en tu casa, dime tres disco que salvarías de las llamas. 

Salvaría Motel llamado mentira (risas). Además del mío, el de Angelo Badalamenti de Twin Peaks y alguno de Imam Baildi.

¿Qué significado tienen para ti tus tatuajes?

Significan muchas cosas. Unas veces son vivencias y otras me los hago por estética. Tengo tatuajes que marcan cosas en mi vida y otros que son simplemente estéticos. Mis tatuajes son un diario de mi vida.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Componer para mí se ha convertido en el día a día, querer aprender más sobre todo. No pienso mucho en lo que viene, prefiero vivir el día a día.

Para acabar, un deseo. 

Que la gente sepa vivir mi nuevo disco.

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