Una anciana tailandesa

Buscando el fresco en una tarde calurosa. Cuando se acercan las calores en los pueblos del Valle del Guadalquivir, al caer la tarde se repite una estampa que perdurará por los siglos de los siglos y amén. Mujeres trabajadoras y madres de familia intentan buscar un soplo de aire fresco que les ayude a combatir la lucha diaria que tienen consigo mismas. Enea, plástico, piedra o madera son los apoyos de estas hembras que descansan en las puertas de sus casas viendo la vida pasar.

Una anciana Tailandesa
Fotografía de Miguel Moneratti

Vemos cómo se repite el rito por todos los lares del planeta, esta anciana tailandesa se evade del mundo que le rodea y se dispone a fumar en su pipa antes de volver a sus tareas. Seguramente sea la primera que se levanta en su casa y la última que se acuesta. No diferencian entre marido, padre, hermano, hijo o nieto su esfuerzo y cariño son las que sustentan a toda la familia. No han cotizado ni un solo día de su vida pero tienen una jornada laboral de sol a sol, verdaderas heroínas de estos tiempos que corren.

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