Trampantojo

De trampa ante ojo.

1. m. coloq. Trampa o ilusión con que se engaña 

a alguien haciéndole ver lo que no es.

Real Academia Española. 

En definitiva, la vida misma. Todo se ha convertido en un gran trampantojo, todo es un engaño, tanto en la forma como en el fondo. Sin ir más lejos, esta ciudad se ha convertido en una trampa o ilusión permanente, no hablo solo de sus clases dirigentes, que en verdad no sé si existen, sino de la ciudad en sí misma. ¿Cabe mayor trampantojo que el barrio de Santa Cruz o la Feria de Abril? No creo, el problema es que esto se ha trasladado a la vida cotidiana, nos pasamos la vida haciendo ver lo que no es, tanto en lo privado como en lo público. Incluso algo tan “puro” como la Semana Santa es la imagen de lo queremos trasladar y no exactamente lo que es. Nos hemos acostumbrado a mentirnos a nosotros mismos y a los demás y ya no distinguimos la una de la otra.

Cada vez me resulta más patético ese quiero y no puedo, que además sabemos que no existe. ¿Se han fijado en los informativos regionales donde a diario los políticos principales se dedican a disfrazarse de obreros de la construcción, maestros o ingenieros de energías alternativas, rodeados de un fondo de caras que asisten complacientes al minidiscurso preparado por el “negro” de turno? Patético, simplemente patético. Como lo son la mayoría de noticias sobre el porvenir de negocios imposibles que se venden periódicamente sin pudor alguno. Este titular puede ser lo bastante significativo: “El Ayuntamiento busca que Sevilla se convierta en plató para el cine chino” (Diario de Sevilla, 7 octubre de 2016). Típica noticia de las que la Andalucía Film Commission lanza cada temporada, y todo para mayor gloria de algunos de sus directivos y, de camino, para montar un evento especial de periodicidad anual coincidiendo con el Sevilla Festival de Cine Europeo, algo por cierto que ya se intentó y fracasó. Da igual… venden la moto y basta. Políticos y tahúres se justifican y ya es bastante. Se ha venido haciendo desde tiempos de Cervantes, Rinconete y Cortadillo es la prueba y no cambiará jamás.

Me preocupa la degradación de la realidad como tal. Hemos convertido el flamenco en flamenquito, la ciudad en objetivo de franquicias de baja estofa, nuestra forma de entender la vida en chascarrillos y tópicos divertidos y soeces, y lo que es peor, con nuestra participación activa. ¿Dónde ha quedado el sueño de una ciudad moderna y a la vez clásica que se anhelaba tras la Expo 92? En nada, en pura basura. A este paso la verdadera Sevilla estará en los barrios, en el Tiro de Línea, en el Cerro del Águila, en las Tres Mil viviendas, más Triana que Triana, a pesar de su marginación y degradación.

No digo que esto sea exclusivo de Sevilla, pero mientras otras ciudades se han dado cuenta de ello y están empezando a dar marcha atrás, aquí se potencia y se nos vende como un futuro cierto cuando todos sabemos que no lo es. Se nos está escapando entre las manos la ciudad que nos dejaron los mayores, aunque esta también tuviera su dosis de trampantojo. Hoy la obra de los hermanos Álvarez Quintero sería realismo social puro y duro. No son momentos de vender cuentos chinos, tan falsos como esos trajes de flamenca chuchurríos que venden en las tiendas de souvenirs, chinos, por cierto. ¿Cuándo seremos capaces de enfrentarnos a nuestra propia realidad? Yo se lo adelanto: nunca. Todos saben que hemos emprendido un camino sin retorno, que nuestra identidad como ciudadanos de esta ciudad casi no existe. Llámenme carca si quieren, pero salvo el besamanos del Gran Poder o de la Esperanza y el día de la Virgen de los Reyes poco o nada queda de verdad, el resto es aparentar lo que no se es. No hay nada más moderno que lo clásico, y clásico no es solo Murillo, Ribera o Velázquez, sino también Gordillo. Como decían Jean-Marie Straub y Daniele Huillet, paradigmas del cine de vanguardia: “Hacer la revolución es volver a colocar en su sitio cosas muy antiguas pero olvidadas”. Esa, y no otra, es nuestra revolución pendiente.

Comentarios

Dejar un comentario

Tu eMail no será publicado

Debes usar estas HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>