Sottsass y el grupo Memphis

La década de los ochenta se caracterizó por la eclosión de todo tipo de movimientos artísticos: la transvanguardia italiana, el neoexpresionismo alemán, el new spirit, la new age, el neorromanticismo… Movimientos que, sin embargo, no podían ocultar la crisis de la interpretación que lo inundaba todo: los artistas ya no proclamaban manifiestos y las vanguardias del arte habían desaparecido, provocando una crisis de identidad dentro de la modernidad y la llegada de una “nueva era”: la postmodernidad.

Un personaje clave en el desarrollo de esta “nueva era” fue Ettore Sottsass, el ideólogo y fundador del Grupo Memphis. Nacido en Imsbruck en 1917, estudió Arquitectura en la Politécnica de Turín y abrió su primer estudio en Milán en 1947. En sus entrevistas recordaba aquellos años como “muy complicados“, y siempre mantuvo que si se dedicó al diseño de objetos fue sólo por “falta de dinero”, y eso a pesar que desde muy pronto comenzó a diseñar para la firma Olivetti; una colaboración que se extendería durante más de treinta años, y que dejaría para el recuerdo piezas tan célebres como la computadora Mainframe Elea 9003 o la máquina portátil de escribir Valentine, un icono del diseño industrial que actualmente se exhibe en el MOMA. Minitotems

Considerado como “el padrino” del diseño italiano, fue un artista ecléctico y poliédrico, que pasó del Racionalismo al Pop, y que cultivaba sus relaciones sociales con el mismo esmero que las profesionales: era un anfitrión reconocido, capaz de juntar bajo su techo a todos los personajes extraordinarios de su tiempo, desde Allen Ginsberg a Bob Dylan, de Picasso a Max Ernst, Alice Toklas, Chet Baker, Jack Kerouac, Helmut Newton, Robert Mapplethorpe, Alberto Moravia o Ernest Hemingway. Su visión a la hora de diseñar era también la expresión de sus vivencias personales, sobre todo las que había adquirido a través de múltiples viajes por Estados Unidos y la India, por cuya cultura sentía pasión. Como arquitecto desarrolló una visión antropocéntrica de la disciplina, que intentaba establecer una relación simbiótica entre naturaleza y construcción: odiaba la definición de postmoderno, que veía como “un ardid de los norteamericanos, empeñados en inventar una cultura donde no existe nada”, y defendía a cambio que “la arquitectura se habita mientras que el arte se guarda, y esta es una diferencia fundamental. La arquitectura es una experiencia física y sensorial que hay que experimentar desde el interior”. Sneakers Adidas de Sottsaa

Convencido de que su capacidad creativa se veía sofocada por las grandes empresas para las que trabajaba, decidió fundar el Grupo Memphis en 1980, junto a diseñadores de la talla de Hans Hollein, Arata Isozaki, Andrea Branzi o Michelle de Lucci. Un proyecto que al principio iba a llamarse El nuevo diseño, pero que fue renombrado como Memphis después de que una canción de Bob Dylan, Stuck inside of mobile with the Memphis blues again, sonara repetidamente durante esa primera reunión fundacional. En cuanto a su formalización, el grupo buscaba inspiración en movimientos como el art decó y el pop art, en la estética kitsch de los años cincuenta y el universo de la ciencia ficción, como una manera de reaccionar contra los diseños post Bauhaus, que estaban en boga en los años setenta, y que resultaban excesivamente minimalistas: un universo de productos que lucían parecidos y carentes de personalidad e individualismo. En contraposición con ese supuesto “buen diseño”, los miembros de Memphis creaban piezas brillantes, coloridas e impactantes; sacrificaban la practicidad de sus productos para crear “objetos espectáculo”, que llamaban la atención por la particularidad de sus formas, que unas veces eran divertidas, otras veces inusuales y en algunos casos hasta ridículas.

El grupo se dio a conocer en el Salone del Mobile de Milán en septiembre de 1981, exhibiendo todo tipo de muebles, textiles, relojes, piezas de cerámica y sistemas de iluminación. Objetos que eran fruto del desarrollo de nuevas ideas y de la investigación con materiales, formas, colores, signos y contenidos que rehuían las estéticas imperantes. Había muebles y objetos fabricados con laminados plásticos, en colores llamativos, que lucían estampados con motivos geométricos o de piel de leopardo; había piezas fabricadas en vidrio impreso, con celuloide, con tubos de neón y metales galvanizados, con lentejuelas y purpurina. Se trataba de un diseño basado en la experiencia emocional: objetos, productos y servicios que se pudieran disfrutar, que reportaran placer y diversión en el usuario. Olivetti Valentine de Sottsass

Los diseñadores del Grupo Memphis daban también mucha importancia al cambio de acento en el contenido formal de los objetos, intentando superar las tradicionales categorías de forma, función y técnica. Y el resultado fue una colección de diseños vibrantes, provocativos e irreverentes; toda una nueva generación de objetos muy ornamentales, repletos de vitalidad e ironía. Un diseño extravagante, sin pretensiones de transcendencia y con aspiraciones de transformar lo cotidiano. “Para mí”, decía Sottsass, “el diseño es una manera de discutir la sociedad, el erotismo, la política, la comida y el diseño mismo”.

“No es casualidad que las personas que trabajan para Memphis no persigan una idea estética metafísica o un absoluto de cualquier tipo, y mucho menos la eternidad”, explicaba Sottsass. “Hoy en día todo lo que uno hace se consume. Así que el diseño debe ser pensado para la vida cotidiana, no para la eternidad”. Una filosofía que llevó a Memphis a convertirse en un referente a la hora de romper con el concepto establecido de un diseño sin color y sin experimentación; un auténtico punto de inflexión: “estabas con Memphis, o en contra de Memphis”.

Memphis fue concebido antes como una moda que como un movimiento académico, y como sucede con muchas modas, su fin llegó con rapidez. En 1988 Sottsass decidió disolver el grupo, dejando el camino libre al minimalismo, una nueva tendencia que imperaría durante la década de los noventa, y que significaría un retorno a la seriedad y a la racionalidad en la forma y el lenguaje visual. “Me gustaría que los visitantes saliesen de aquí llorando, es decir con una emoción”, decía Sottsass mientras inauguraba su última gran exposición en Italia, poco antes de su muerte en Milán, un 31 de diciembre de 2007.Shiva Vase

En el mundo del diseño actual se intuyen movimientos que intentan recuperar algunas de las características de Memphis, como las formas geométricas básicas, el colorido vibrante y saturado o la ironía. Movimientos que de nuevo suponen una respuesta frente a las tendencias que han sido mayoritarias durante estos años de crisis, y que primaban la estética vintage y el diseño nórdico, las formas comedidas de inspiración escandinava, el uso de la madera natural, de los colores pastel y de los materiales tradicionales; es decir, una línea estética con vocación de durabilidad, en contraste con la obsolescencia “a la moda” de otro tipo de productos más extravagantes. ¿Significará todo esto que nos hallamos ante la aparición de un movimiento “Neomemphis”?

 

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