Salustiano García

Salustiano García Cruz es un artista plástico sevillano desapercibido. Es de esos lujos que la ciudad se permite tratar con indiferencia a pesar de su renombre internacional. Algunas de sus obras están en las colecciones de Pérez Simón o el Dalai Lama. Dice encontrar todo el reconocimiento que necesita fuera de su tierra.

¿Por qué Sevilla?

Nací en Villaverde Del Río. Viajo mucho, pero aún tengo mi base aquí. Sevilla es una ciudad perfecta, que me da todo lo que necesito: un aeropuerto y conexión a internet.

¿Cuándo decides dedicarte a la creación?

A los cinco años -era Navidad- dibujé a los Reyes Magos. Mi madre vio el dibujo y me besó llena de admiración y cariño.  Conseguir ese plus de cariño en mi madre podría ser el origen de mi dedicación a la pintura. Desde entonces fui consciente de que la gente reaccionaba muy positivamente ante mis dibujos y pinturas. Han  pasado muchos años y  mi relación con el arte esencialmente sigue siendo la misma.

¿Con qué otras artes te gustaría relacionarte?

Si puedo elegir, escogería la música. La considero el arte más puro, el que va directo al corazón, sin filtros. De hecho, mi intención es que mis pinturas funcionen como la música: que emocionen sin contar historias.

¿Cuáles son tus artistas de referencia actuales o pasados?

Estoy muy receptivo a todo lo que me rodea y dejo que todo me influya y enriquezca mi trabajo; ya sean artes plásticas, música, cine…

¿En qué te inspiras para trabajar?

En la vida, en lo que me rodea y observo. En cómo reacciona el ser humano a determinados estímulos o situaciones.

¿Cuánto tardas en crear un cuadro? ¿Improvisas o planificas?

Cada cuadro me toma no menos de cinco semanas de trabajo manual. Una vez que tengo la idea, comienzo a buscar el modelo que me ayude a contar esa idea. Para mí los modelos son como actores que participan en una película, mi cuadro. Cuando lo encuentro, intento que la idea original y el resultado coincidan. No hay improvisación, si bien es cierto que a veces el cuadro se resiste y cuesta domarlo.

Triunfas lejos, ¿preferirías ser profeta en tu tierra?

Nunca recibí ayudas ni reconocimientos por parte de las instituciones españolas. Pero no me quejo porque en el extranjero recibo todo el reconocimiento que aquí me falta. Cuando en Nueva York me entrevista la CNN, Christie´s subasta mis cuadros, personalidades tales como Sir Niall Fitzgerald, chairman del British Museum, Mr. Wiliam  Mack,  chairman of the Guggenheim del Museo of New York, Pérez Simón o el mismo Dalai Lama poseen obras mías en sus colecciones privadas, o cuando recibo en mi casa a personajes tan ilustres como Barbra Streisand en realidad no echo de menos ningún tipo de reconocimiento local.

¿Por qué no expones en Sevilla?

Porque nadie me ha invitado a hacerlo en los últimos doce años.

¿Cómo ves el panorama actual de la pintura y el arte en general?

Muy bien, las ferias de arte están dinamizando mucho sector. Son un escenario estupendo para los artistas noveles y los consagrados. Y de paso, hacen una labor didáctica muy importante en la población. Es bonito ver a los niños disfrutar del arte contemporáneo en las ferias de arte.

¿Piensas que en el arte contemporáneo hay más de engaño o de verdad?

Por supuesto que hay mucha mentira en el arte contemporáneo. El arte, como cualquier otra actividad que reporte mucho dinero, está sujeto a la especulación y manipulación. Creo que las tendencias artísticas como el minimalismo, la negación de la obra física, la liberación de la servidumbre artesanal del arte, todas ha sido imprescindibles en la historia del arte. Ahora bien, una vez superado todo esto, el espectador vuelve a buscar la obra «hecha a mano» por el propio artista. Cada vez resulta menos apetecible tener una pieza realizada por uno de los cientos de operarios que Murakami o Damien Hirst tienen en sus talleres.

¿Y el espectador de arte contemporáneo?

Para mí, algo muy importante en el arte contemporáneo es el respeto a las personas que van a ver tu trabajo. Debemos trabajar siempre pensando que el espectador puede ser una persona preparada emocional e intelectualmente. Esto que parece obvio no lo es tanto cuando paseas por las ferias y visitas galerías de arte.

Artista y profesional, ¿son conceptos antagónicos?

Los artistas debemos  prepararnos de manera concienzuda para poder dar lo mejor de nosotros, al igual que lo hacen los profesionales de otros ámbitos de la vida como los científicos, los astronautas o los trapecistas. Además, debemos estar atentos a nuestro entorno general, así como a los avances de la ciencia, la política, la cultura o la publicidad.

En 2011 se vendió el cuadro Los jugadores de cartas de Paul Cézanne por 1.250 millones de dólares. ¿Crees que un cuadro puede llegar a costar eso?

¿Costar? Sí. La gente de la calle ni se imagina cuánto dinero mueve el mercado del arte actualmente. ¿Valer? No, en absoluto. Cézanne vale infinitamente más. Incluso me atrevo a decir que no puede tener precio.

¿Qué cuadro robarías de un museo?

Robaría La Anunciación de Fra Angélico, que atesora El Prado. Aunque esta confesión lo hará ya imposible en el futuro (risas).

¿Y cuál romperías?

Rompería algún cuadro mío, sin duda. Soy muy exigente. Si pudiera revisar toda mi obra hasta el momento presente y considerara que alguna no está a la altura de mi criterio actual, preferiría romperla.

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