Resurrección

Para sus devotos, Elvis sigue vivo. No en sus corazones, sino en algún lugar ignoto, donde comparte anonimato con otros no muertos ilustres como Jesús Gil o Hitler. En ese limbo viven aliviados tras asesinar a su identidad anterior y absolverse los pecados de su yo desaparecido. Este letrero en medio de la nada es un chivatazo para las almas que participan en la gymkhana de la salvación. A cien metros vive Jesús, en presente. No sabemos si recluido en el sagrario o atrapado en una imagen de culto. O quizás viva como Elvis. Puede que a cien metros haya una casa, donde un anciano casi ciego y con coleta labora en su hobby, la carpintería. Allí asierra tablones mientras es bendecido desde un almanaque por su anterior yo. Puede que se siente en su porche a ver morir el sol bebiendo una birra fría con la esperanza de despertar al día siguiente. Quizás llame a eso “resurrección”. Y mientras, Elvis quema la noche en un vil karaoke cantando entre risotadas de borrachos Only the strong survive.  –

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