Raúl Rosillo

¿Y por qué no? Quizás esa sea la pregunta que se hace Raúl Rosillo. Es capaz de hacer todo lo que se propone. Imagina en su mente escenas tan rocambolescas que nunca creeríamos que pudieran darse, y ahí está el secreto de sus obras. Ha trabajado para importantes marcas y diseñadores, estuvo viviendo en Argentina, país que le marcó como profesional. Estamos ante un inquieto joven algecireño que no ha dejado nunca de imaginar. Es director de arte y muchas cosas más. 

¿A qué te dedicas exactamente?

Bueno, yo me defino como director de arte, pero he hecho de todo, siempre relacionado con la escena. Comencé en este mundo gracias a mi pasión por la fotografía y tuve la suerte de poder irme a Buenos Aires, donde me formé más a fondo en este tema. Yo nunca había prestado atención a mi lado artístico, pero en Argentina cursé un máster en creatividad y me di cuenta de que había algo en mí a lo que podía sacar partido; hice varias exposiciones de fotografía allí y fue como el inicio. Soy director, decorador, realizador, montador, interiorista, escenógrafo y tengo gran capacidad a la hora de ver los espacios.

¿Cuál es tu formación?

Estudié en Sevilla y soy licenciado en publicidad y relaciones públicas. Durante mis años universitarios la fotografía y las grabaciones se me daban bien, pero nunca pensé que mi vida profesional se encauzara por este camino. Mis pasos fueron Sevilla, Buenos Aires y otra vez Sevilla para terminar la carrera.

¿En qué momento decides dedicarte a esto?

Una vez en Londres, empiezo a trabajar para varias marcas, con grandes modelos como Kate Moss, y mis vídeos empiezan a dar la vuelta al mundo y a tener mucha más repercusión. Recibo varios premios, entre los que destaco el que me dieron en Buenos Aires como director de arte por Perfidia. Esa misma obra unos meses antes también fue galardonada en Sudáfrica. Trabajé para Beatriz Peñalver con la obra Quimera, que supuso también un paso de gigante ya que este vídeo fue todo un éxito y me abrió muchas puertas. El juez Garzón se interesó en mi obra y también me encargó un film para la fundación de las víctimas del terrorismo. Todas estas cosas han hecho que hoy en día no me falte el trabajo y siga creciendo como profesional. Lo próximo que tengo entre manos es un vídeo para Suárez. Esto, sumado a ser un buen profesional, provoca que en algunos casos me puedan considerar “cabroncete” con mi equipo, pero cuando estás trabajando para alguien que ha pagado tanto por tu trabajo no puedes concederte ni un minuto de desatención. Raúl Rosillo

¿Haces algún otro tipo de arte?

Siempre se me ha dado bien pintar, pero nunca he aguantado más de un día con los pinceles. Soy una persona muy inquieta y el hecho de que pasen los días y no ver una obra terminada puede conmigo. No tengo esa paciencia necesaria.

¿Podemos comparar tus trabajos con algún otro artista, sea o no de tu misma disciplina?

La verdad es que me han comparado con mucha gente. Recuerdo que en 2014 con la exposición itinerante VIVO, que me produjo la Junta de Andalucía y la Diputación de Cádiz, tuve una crítica muy buena en los principales diarios del país y me calificaban como un nuevo Dalí. Para mí es un halago, pero ni mucho menos puedo comparar mi obra con la de Salvador Dalí. Quizás sea por ese punto de locura que hay en mis trabajos.

¿En qué te inspiras para crear?

No tengo ningún referente en que fijarme. Me inspiro siempre en el producto. No concibo vender algo sin darle la máxima importancia al producto. Por otro lado, intento no contaminarme de información, por ejemplo con las redes sociales, sé que hay que tenerlas, pero intento hacerles el menor caso posible. Busco siempre un punto de exclusividad y que mis obras sean únicas.

¿En tus creaciones hay más planeado o improvisado?

Hay de todo, hay producciones que han sido cien por cien improvisadas. Aunque prepares algo espectacular, en el momento de estar grabando se pueden dar miles de circunstancias que me hagan cambiar de idea, plano, decorado, música… y sale una cosa mágica. Por ejemplo, con la producción de los baños Aire tuve total libertad y hubo un punto de improvisación. Por otro lado, hay clientes con los que tengo que llevar todo muy atado, con guiones cerrados y firmados para que no haya ningún tipo de cambio.

¿Con cuál de tus obras has quedado más satisfecho? 

Suena a tópico y muchos artistas piensan lo mismo, pero yo no me quedaría con ninguna de mis obras. Todas son mejorables. Cada vez que saco algo, al día siguiente ya le estoy encontrando fallos o pensando que podría haberlo hecho de otra forma.

Has viajado y trabajado en muchos países, ¿por qué decides instalarte en Sevilla?

Lo decido por un tema personal: yo soy de Algeciras y vengo aquí a estudiar, aquí tengo a mis amistades, mi ambiente, podríamos decir que Sevilla me da una calidad de vida inigualable. Profesionalmente Sevilla no me supone nada, no suelo trabajar con gente de aquí ni grabo aquí ni me aporta nada diferente. Aunque estoy muy bien en Sevilla, tengo que reconocer que me encantaría poder irme a vivir a Nueva York.

¿Para quién trabajas? ¿Qué tipo de empresas contratan tus servicios?

Generalmente trabajo para diseñadores, marcas de ropa, joyas, etc… Todo relacionado con la moda, que es donde mejor me muevo. Aunque muchas veces lo he pensado: todos los productos del mercado serían susceptibles de mi trabajo; estoy convencido de que podría vender una caja de tornillos con mis creaciones.

¿Has pensado en dar el salto al cine?

Pues sí, tengo algo escrito que nunca he acabado. Me encantaría poder dar ese salto porque estoy convencido de que podría hacer algo diferente al cine comercial que tenemos hoy. El problema es que necesito tiempo, asentarme profesionalmente y plata, como dicen los argentinos, porque si hago algo, lo hago bien, soy muy perfeccionista.

¿Crees que un fashion film puede sustituir a las pasarelas en un futuro?

Totalmente. De hecho, hoy en día ya existen tiendas que, a la hora de comprar, te proyectan en una pantalla un modelo con tu prenda para que veas como queda. Si compras en el portal Amazon algo de moda, en muchas ocasiones te muestran un vídeo para que veas lo que vas a adquirir. Las pasarelas existirán, pero lo que se puede conseguir con un fashion film es incalculable. 

¿La moda es un negocio o un arte?

La moda es un negocio puesto que se intenta vender, pero el diseño es puro arte. Quizás tenga más de arte que de diseño, porque no nos engañemos, en las pasarelas se muestran vestidos simplemente para que sean admirados, muy pocos pueden acceder a comprarlos.

¿Qué es lo fundamental en tus vídeos de moda, mostrar la prenda o transmitir una experiencia?

Yo siempre intento trasmitir una experiencia, una sensación. Si consigo hacer sentir algo al cliente, entonces tendré mucho más ganado. Mostrar la prenda es importante, pero las sensaciones es lo fundamental.

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