Un quiero y no puedo

El otoño aun no ha llegado, el verano se resiste a desaparecer. La sociedad ha creado una maquinaria infernal que se llama vacaciones de verano en donde todos creen recuperar un espacio propio de libertad cuando en realidad es todo lo contrario. En líneas generales, se puede afirmar que los periodos estivales se convierten en una especie de infierno en el que se condena a los ciudadanos a convivir noche y día con los seres más cercanos sin interrupción y en unas condiciones deplorables; no es de extrañar que las separaciones y divorcios se multipliquen en esta época. Las playas se parecen más a una granja avícola que a un espacio de reflexión o relax, los pueblos del interior lo único que logran es crear nostalgia de la dependencia laboral, solo los más jóvenes pueden agotar sus dosis de adrenalina de alguna forma. De los viajes organizados mejor no hablar, mera colección de postales personales en un entorno que resulta hostil; pocos muy pocos logran desconectar de la rutina, que en realidad este sistema ha logrado imponer como modo de vida.

Los meses de septiembre y octubre se convierten de esta forma en una vuelta lenta y perezosa a la realidad. Los primeros días, a pesar de la añoranza de un inexistente descanso estival, se convierten en una prueba para ir encajando el día a día. En la primera quincena de septiembre nada funciona al cien por cien, todo es una puesta al día, todos intentan adaptarse pero nada funciona igual, el calor cede un poco pero no se va del todo… habrá que esperar a octubre para que nuestros cuerpos se acostumbren. Aun permanecen los fines de semana veraniegos, la huida hacia adelante. Aun se resiste la cultura del chiringuito y se niega inconscientemente la crudeza de la realidad. Con la vuelta de los niños al colegio, es cuando todo lo cierto se hace presente, para alivio de muchas familias.

A la ciudad le pasa lo mismo, con una diferencia, esta apenas ha cambiado. Meses estos de no saber a ciencia cierta dónde estamos. Una Bienal de Flamenco en decadencia que no asombra ni interesa a casi nadie, burocratizada y en manos de personas sin alma, que lo mismo pueden organizar un evento flamenco que una final de tenis; atrás quedan las hermosas locuras de Ortiz Nuevo, tan caóticas como fascinantes. No creo equivocarme mucho si digo que se lleva a cabo de espaldas a la ciudad, como en su día la fallida recuperación de la Feria de San Miguel, de la que solo perduran algunas corridas de toros, este año casualmente con carteles de postín.

De nuevo son los jóvenes los que dan sustancia a este periodo. Reencuentro con los amigos, con los amores que se dejaron aparcados en la esperanza de encontrar nuevos alicientes que en la mayoría de los casos fueron fugaces. Vuelta a los colegios o a la Universidad, que da motivos para refugiarse en lo ya conocido o en el sueño de un cambio que no llega. En otros casos volver a la dinámica del paro o el miedo a los reajustes de plantillas, cuidadosamente planeados por las altas esferas empresariales desde la distancia de un lugar paradisiaco.

De la política mejor no hablar, cuando escribo estas líneas aun no se ha llegado a ningún acuerdo. En realidad todo seguirá igual y la desafección ciudadana es cada vez mayor. Los nuevos políticos ya han probado el placer y la decepción de ocupar una cargo y al resto del personal se le lanza un claro mensaje: buscaos la vida. Como pueden deducir, no soy especialmente optimista al respecto. Cuando acabe octubre ya todos estaremos pendientes de los ritos navideños y entonces sí sabremos que el trauma posvacacional ha sido superado.

En definitiva, pasemos el trago de estos meses lo antes posible y pensemos que aun hay sevillanos que luchan a diario por cambiar las cosas, como puede ser el ejemplo de La Muy, que casi lleva un año de existencia, bastión de los que creemos que hay otra manera de entender esta ciudad… y, para colmo, es posible.

Comentarios

Dejar un comentario

Tu eMail no será publicado

Debes usar estas HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>