Philippe Starck

Phillipe StarckEl denominado Picasso del Diseño Contemporáneo nació hace sesenta y siete años en París. Denostado por muchos debido a su hiperproductividad, su excentricidad y su ego radiactivo, Philippe Starck lleva cuarenta años instalado en la élite del diseño. La razón es que se trata de una persona que nunca deja indiferente. Una persona que mueve las emociones del público a su favor y en su contra. Una persona que, a pesar de su supuesta frivolidad, se ha desmarcado siempre del establishment del diseño gracias a una obra revolucionaria, democrática y funcional. Hablamos del hijo de un ingeniero constructor de aviones, aquel crío que jugaba bajo la mesa de diseño de su padre, y que terminaría por convertirse en un dreams maker, un provocador de altos vuelos que proclama a los cuatro vientos que es un político, y no un diseñador. –

Desde muy joven, Starck quiso diferenciarse respecto a los demás. Estudió en la escuela de Artes Decorativas de Camondo, donde se graduó sin asistir apenas a clase. A los dieciocho años fundó una compañía de hinchables, mientras sus colegas levantaban adoquines en las manifestaciones del Mayo del 68. Con veinte años fue director artístico de Cardin y a los veinticinco se marchó a dar la vuelta al mundo, se casó en Las Vegas y, a la vuelta de su estancia en Estados Unidos, llegó su bautismo de fuego como diseñador: en 1978, con apenas treinta años, le encargaron la tarea de decorar la mítica discoteca parisina Les Bains Douches. Este decadente club, dotado de piscinas y duchas, no tardó en convertirse en las “termas romanas” de la movida parisina, un lugar en el que personajes como David Bowie, Mick Jagger, Prince o Andy Warhol aclaraban sus pecados noctámbulos entre champagne y ríos de lujuria. Esta tarjeta de presentación, a la que hay que añadir proyectos tempranos de tanta calidad como el Hotel Costés, sirvió para que pocos años más tarde el presidente François Mitterrand, aconsejado por su ministro de Cultura, le encomendara la decoración de sus aposentos privados en el palacio presidencial del Elíseo. Un proyecto que lo elevó hasta el Olimpo del diseño, el lugar en el que permanece hoy en día. Scooter Lama para Aprilia

Cuatro décadas después de su debut, sigue recibiendo más de 250 ofertas de trabajo al año, de las cuales apenas acepta una docena: hoteles, restaurantes, yates, residencias privadas, todo un catálogo de productos de lujo que suspiran por recibir la gracia de este Rey Midas del diseño. A pesar de este éxito,  Starck es un hombre sencillo. Cuando baja del avión, extenuado después de sus múltiples viajes, le gusta recluirse con su mujer en lugares inhóspitos y salvajes. Uno de sus lugares favoritos, de hecho, es un pantano, donde vive en un barco rodeado por una vieja explotación de ostras, “un ambiente de tranquilidad, con ciento noventa y nueve millones de supervivientes prehistóricos”. A pesar de su imagen de superficialidad es una persona con los pies en el suelo, al que los proyectos más pequeños le parecen los más dignos y complicados, porque exigen una perfección absoluta.Campaña para Ipanema de Starck Colletion

A Starck le fascina la ciencia ficción de Philippe K. Dick, odia a Tintín y Astérix, vota al partido socialista y cada año tira al contenedor todos los objetos que no le resultan útiles. Se autodefine como un antidiseñador, un sacacorchos que, a través de sus trabajos, ayuda a liberar la mente de las personas. Irreverente a todos los niveles, es capaz de reconocer en público que puede diseñar una silla en menos de diez minutos y que existen dos tipos de diseñadores: los que buscan y los que encuentran. Odia trabajar y se considera un “profesional de soñar”. Sus ideas nacen en la bañera, durante la siesta, en cualquier lugar excepto en una mesa de trabajo. “Del arte no me interesa sólo la creatividad”, explica. “Creo que la civilización no necesita más artistas, de lo que tiene necesidad urgente es de creadores. He conocido fontaneros más creativos que muchos artistas”.

Se considera un agitador que busca “ejercer una acción política para mejorar la calidad de vida de los demás”. En una de sus múltiples entrevistas declaró que, para su desgracia, recibió una educación religiosa larga y pesada, lo que hizo que, para él, la idea de servir al otro fuera algo trascendental. Desde ese prisma no se puede imaginar creando algo para él solo, porque eso sería “una masturbación estéril”. Siempre trabaja esperando que su obra aporte una utilidad práctica a alguien. De ahí deriva su visión de un “diseño democrático” encaminado a mejorar la vida del máximo número posible de personas a fuerza de implementar la calidad del producto, disminuir su precio y conseguir que sus productos sean fáciles de encontrar y de utilizar. Considera, en fin, que su éxito se debe a que él trata de comunicar, mientras que los demás diseñadores se dedican a crear productos. Night club Le Bains Douches, París, 1978.

Como diseñador de objetos huye de lo vulgar, pero no de lo cotidiano, porque gran parte de su producción gira alrededor de objetos que se utilizan constantemente: sillas, un exprimidor, bicicletas, cepillos de dientes o una escobilla para el baño. Starck se enfrenta a estos trabajos buscando la sorpresa pero sin llegar a lo descabellado, propone la funcionalidad pero sin enlatarla y, sobre todo, demuestra una irreverencia casi pornográfica al saltarse todas las normas, tanto las sociales como las profesionales, a la hora de diseñar cualquier objeto. Será recordado como uno de los precursores del diseño emocional, gracias a su diseño de formas escultóricas que aluden a los sentimientos humanos, que buscan crear un profundo vínculo con el usuario. Como si fuera un poeta moderno, considera que en la base de todo producto hay un sueño profundo, una pequeña intuición y que, “cuando algo se explica demasiado, se mata el sueño que tiene dentro”. Una filosofía que le ha permitido dar forma a una larga lista de objetos, entre los que destacan la luminaria Ara de Flos, el colador de pasta Max le Chinois para Alessi, la sillas Costés y Von Vogelsang, el televisor Jim Nature de Saba o el scooter Lama para Aprilia.

En cuanto al diseño de interiores, sus trabajos para el mecenas y empresario Ian Schrager, cofundador de la famosa discoteca Studio 54 de New York y propietario de la cadena de hoteles boutique Morgans Hotel Group, se convirtieron en su mejor carta de presentación. El hotel Delano en Miami, el Paramount, Royalton y Hudson de Nueva York; los hoteles St. Martin´s Lane y Sanderson en Londres; el hotel Clift de San Francisco o el hotel Mondrian de Los Ángeles demuestran su enorme capacidad creativa. Precisamente, junto a Schrager definió, en los años noventa, el concepto de lobby socializing, una asombrosa e innovadora forma de plantear el diseño de un vestíbulo de hotel como si se tratara de una escenografía para las relaciones sociales. Otros proyectos que se consideran “clásicos” dentro de su producción son la librería de Taschen en París, la reforma de La Alhóndiga de Bilbao o varios restaurantes, como el Teatriz de Madrid, el Asia de Cuba en New York o Le Kong en París. Exprimidor Juicy de Alessi, 1991.

Starck es, en definitiva, un personaje poético y político, transgresor y clásico, pragmático y revolucionario. Su mayor signo de identidad es el gusto por el juego y el divertimento; disfruta dejándose sorprender y sorprendiendo a los demás. Es un minimalista bizarro, una bestia escénica que, a la vez que diseña yates de superlujo predica causas controvertidas como la necesidad de un auténtico diseño sostenible o la injusticia del sistema capitalista. Como ejemplo de quién es y cómo funciona su mente, se puede recordar la famosa anécdota del encargo por parte de Alberto Alessi de una mantequera. A Starck, que proclamaba que su único estilo era la libertad, le pareció una gran tontería porque la mantequilla aumentaba el nivel de colesterol. Así que en su lugar le diseñó, sin darle más explicaciones, un objeto que terminaría por convertirse en el icono de la empresa italiana: el famoso Juicy, un simple exprimidor de limones.

Comentarios

Dejar un comentario

Tu eMail no será publicado

Debes usar estas HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>