Óscar Romero

Que los dos caminos se encuentren al final, eso sería lo ideal. Os preguntaréis qué significa esto de los caminos, y no es más que el objetivo a medio y largo plazo de Óscar Romero, un joven fotógrafo sevillano. Considerado como uno de los 15 fotógrafos a tener en cuenta en nuestro país por los compañeros de XATAKA, ha viajado por varios continentes con su cámara a cuestas, ha trabajado para grandes marcas en temas publicitarios y recibido premios que le han dado ese empuje necesario para encauzar su carrera.

Se declara amante de todas las artes, en su familia hay antecedentes artísticos que han enriquecido a nuestro personaje desde muy pequeño. Con tan solo once años uno de sus tíos, apasionado de la fotografía, reunió a Óscar con sus primos y les mostró el inicio de la fotografía, desde la cámara oscura hasta el laboratorio analógico; en ese momento algo llamó la atención de nuestro entrevistado y le enganchó para siempre. Reconoce que ha sido un buscavidas aunque afirma que, gracias a su familia, nunca le ha faltado nada. “En casa me han dado un plato y una cama, y para mis caprichos he tenido que currar en bares como el que más”.

Los primeros pasos de este joven como fotógrafo tienen un punto de pillería. Es un enamorado de la música y ha asistido a numerosos conciertos y festivales aunque su único afán era fotografiar a sus ídolos con la intención de luego sacar instantáneas de gran tamaño y colgarlas en su cuarto. Para poder hacer estas fotos, recuerda cómo tenía que introducir el material en los recintos, escondiéndose los objetivos y las cámaras en sitios que quizás no haga falta mencionar. Entre concierto y concierto, y tras enviar más de una fotografía y porfolio a las empresas del sector, le dieron la oportunidad de acreditarse y, de esta forma, por lo menos tener un ahorro en entradas. Ofreció sus trabajos a revistas, discográficas, grupos… hasta que poco a poco se fue haciendo un hueco en ese mundillo. 

Sus inicios en la fotografía fueron como aficionado. Luego, fue dándole un punto de profesionalidad a sus trabajos. Como todos sus colegas de profesión, las llamadas a  puertas  ofreciendo su porfolio y trabajar gratuitamente han sido innumerables. En el año 2011 recibe el primer premio de fotografía en el concurso internacional “Universo en español” en la categoría retrato de Solo Loewe, organizado por El País, Loewe y el Instituto Cervantes. Subidón importante en su carrera, que le permite coger más nombre y prestigio en el mercado. Es entonces cuando Óscar decide dejar de compaginar el trabajo de fotógrafo y el de buscavidas y se centra en lo que verdaderamente le apasiona. Invirtió el premio en útiles para convertirse en lo que hoy en día es, un fotógrafo que sobrevive gracias a una cámara. Tras el éxito obtenido con el galardón de 2011, todo “va más rodado” y al año siguiente recibe la beca Sevilla es talento, que le posibilita abrirse camino como profesional.

Según nos cuenta, no termina de saber por qué, pero “hay gente que reconoce sus fotos sin saber quién es el autor, tienen un sello característico”. No sabe definir con exactitud qué es lo que hace diferente a sus obras, para Óscar el resultado depende mucho del momento anímico y la situación a la hora de disparar. Reconoce que sus mejores resultados los ha obtenido cuando le han dado carta blanca para hacer lo que le venga en gana, aunque eso “no siempre es así” y, por eso, “hay que ser un todoterreno”. Actualmente su perfil profesional transita por dos caminos: uno creativo al máximo, donde recoge instantáneas que son hechas sin ningún tipo de presión, dejándose llevar; el otro, bien diferenciado del anterior, donde hace las fotografías que le marcan. En este último sendero, según Óscar, hay mucha gente que lo puede hacer bien; hoy en día “las técnicas y aparatos que llevan los fotógrafos son de máxima calidad, pero lo que transmiten las fotos no”. Y es que “todo fotógrafo tiene dentro un director de arte y como tal quiere que le dejen tener ese punto de locura profesional que hace única cada fotografía”. Como decíamos en el arranque, lo ideal para Óscar es que ambos caminos se conviertan en uno solo.

Ha realizado trabajos para magazines como Rolling Stones, Líbero, M Mag o Cambio 16. También ha trabajado en publicidad para marcas como Levi´s, Cruzcampo, Piel de Toro, Loewe, Redbull o Pringles, entre otras muchas. Algunas de sus obras están en colecciones como la del Instituto Cervantes o la Fundación Valentín de Madariaga. Además del Solo Loewe, ha obtenido el premio del Festival de Cine Europeo por FNAC.

Viajero incansable, siendo sus últimas escalas Cuba, de donde se ha traído un reportaje sobre el rodeo, y Omán, donde ha fotografiado para la empresa Acciona el Museo Nacional en Muscat. Desde aquel premio que impulsó su carrera, no ha parado. Está contento con lo que hace aunque no quiere estancarse: exponer en la feria ARCO, por ejemplo, sería un logro increíble para Romero.

Tener en cuenta a Óscar Romero es no ir muy desencaminado en el futuro de la fotografía en España. Fotógrafo por pasión y profesional en continua evolución, quién sabe dónde llevarán esos dos caminos a este sevillano en unos años. Quizás a cumplir otro de sus sueños, retratar a uno de sus ídolos, Paul McCartney.

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