Nuevos horizontes

Llegó septiembre y, como cada año, ha sacudido todas las conciencias, las añoranzas y todo resto de olor a mar o montaña que cada uno mantuvimos en el recuerdo y en la pituitaria. También ha exprimido las carteras porque el Tourmalet real de la etapa anual es septiembre y no enero, que a su lado es una llana.

Ya han quedado atrás los coleccionables con la primera pieza de regalo y aparece a la vuelta de la esquina octubre, ese mes en el que nos dejamos de chiquitas y empezamos a meternos de lleno en el barro. Dejamos de meter barriga y de hacernos fotos ridículas para continuar con otras que lo serán aún más. Se acaban las cortinas de humo políticas veraniegas de cada año protagonizadas en éste por los másteres y empezamos a hablar de presupuestos y cosas más serias.

Comienza una nueva etapa, un nuevo curso con una dura noticia para el mundo del periodismo local y autonómico al que quiero hacer referencia. Ha cerrado la segunda cabecera más antigua del país. No vivimos buenos tiempos para esta profesión tan noble y tan imprescindible para crear una identidad cultural y social. Una identidad que El Correo de Andalucía contribuyó a crear, ideologías aparte.

Eso de la identidad cultural y social me hace pensar que algo va mal en Andalucía. Y es que no hay identidad política. Por supuesto que existe la identidad andaluza pero intuyo que no trasciende más allá del plano lingüístico, emocional y cultural (que es fundamental). Desde hace años no existe, por ejemplo, una agrupación que represente los intereses de los andaluces ni en la alta ni en la cámara baja como sí ocurre con otros territorios españoles. Con esta reflexión no quiero alentar al nacionalismo separatista sino todo lo contrario.

De andalucismo, andaluces y Andalucía hablamos en esta revista con Manu, un andaluz, nazareno y universal. Lo que siempre hemos pretendido mostrar en esta revista: lo local como ejemplo de lo universal. Esta portada la protagoniza uno de esos a los que sí le importa la sección de Andalucía de los periódicos. Digo de los pocos porque es de las secciones menos cliqueadas en los medios de comunicación.

En esta nueva etapa en La Muy podrás leer las firmas de siempre, esas que llevan con nosotros desde enero de 2016 y que continúan ilustrándonos con sus opiniones certeras, contradictorias, combativas, sorprendentes, heréticas e íntimas. Seguirás leyendo a los de siempre contar cosas nuevas, a nuevas plumas escribir secciones de siempre. Podrás continuar descubriendo las tendencias artísticas más vanguardistas proyectadas desde el sur para el resto del mundo, los reportajes más jugosos, la fotografía más atrevida y el diseño más limpio que hemos sabido hacer y que así continuará siendo.

La función de los medios de comunicación como éste no es otra que la de recordar y aportar al ideario colectivo lo que Sevilla y el sur son: la combinación perfecta de tradición y vanguardia, disfrute y esfuerzo, innovación y artesanía, alegría y tristeza.

En esta nueva etapa de La Muy dejaré de dirigir la revista por motivos personales y profesionales. A veces la vida te pone en momentos, lugares y situaciones en los que hay que tomar decisiones y elegir. Acaba aquí la etapa más fructífera de mi carrera periodística y comienza otra. A partir de ahora esperaré a que el cartero deje la revista bajo la puerta, porque La Muy me hace falta. Hace falta. Le doy el testigo a Alejandro, Indalecio, Marcos y Jacobo a los que les agradezco todo el esfuerzo y profesionalidad. Adelante compañeros, hay mucho por contar.

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