Música, poesía y tabernas

Autor: Marta G. Navarro / Fotografía: Antonio del Junco.
En 1914, G. K. Chesterton publicó The Flying Inn, una novela en la que dos personajes huían de la policía porque el gobierno había prohibido las tabernas. En su huida componen canciones satíricas, que adornan e ilustran la narración. El proyecto  de dos sevillanos -The Flying Inn- lleva al escenario esas canciones, con un espectáculo de música y poesía en el que violín, banjo y buzuki ponen la atmósfera irlandesa. Un canto a la libertad y al gozo de vivir.

Pocas cosas combinan tan bien como el vino y el queso. Parecen hechos el uno para el otro, estimulan nuestros sentidos con una fiesta de matices, olores y sabores. Lo mismo ocurre con el violín y la guitarra, con The Flying Inn, con Fátima Caballero y Jesús Beades. Un dúo que se gestó en Sevilla, al olor de la pinta irlandesa y al calor de una animada conversación, elementos ambos que les identifican. Folk, de influencia tradicional irlandesa y también norteamericana. Esa es la esencia de su estilo musical tanto en directo como en su potente primer disco: The Songs of the Old Ship.

Ella, Fátima Caballero, tiene una mirada dulce y penetrante. Una de esas que te atraviesa y te escudriña, pero sin pretenderlo. De un virtuosismo que hace parecer fácil lo difícil, se podría decir que no toca el violín sino que lo baila, que lo acaricia con manos expertas. Artista polifacética interesada en el audiovisual y en estilos musicales tan dispares como el barroco o el metal. Sus rizos característicos se han convertido en seña de identidad en el panorama musical sevillano.

Si Fátima toca muchos palos, su compañero no se queda atrás. De Jesús Beades podemos decir que es poeta, cómico, músico y maestro, y no erraríamos. Apasionado de Iron Maiden, Los Beatles o G. K. Chesterton mezcla con acierto en cada proyecto que emprende elementos de estas y muchas otras pasiones. De una presencia escénica contundente y una voz intensa y profunda, Jesús es capaz de meterse a cualquier público en el bolsillo haciendo uso de su talento para la palabra.

Ni carne ni alcohol

Pero este dúo musical tiene un tercer protagonista, G. K. Chesterton. Hay en su obra un pequeño gran libro, casi un cuento musical que retrata con mucho acierto y desparpajo las luces y sombras de la sociedad británica de primeros del siglo XX. En español se tradujo como La Taberna Errante pero su nombre original es, lo han adivinado, The Flying Inn.

Cuenta la historia de un capitán, Patrick Dalroy, y su amigo el tabernero Humphrey Pump. Sus andanzas son también un viaje por la sinrazón que reina en la Gran Bretaña imaginaria que propone Chesterton. Se ha prohibido el consumo de alcohol y se ha impuesto a los ciudadanos el vegetarianismo. De modo que Dalroy y Pump huyen de la taberna llevando consigo un barril de ron y un queso a modo de peligroso botín con el que se enfrentan al sistema establecido provocando todo tipo de situaciones cómicas. Por el camino cantan al gozo de vivir, con un conjunto de canciones que el autor deja escritas a lo largo del libro.

Inspirándose en todos esos elementos, Jesús Beades acometió la traducción de dichas canciones para musicarlas después aunque en su versión original inglesa. Aunque las traducciones permanecen inéditas, llegados a ese punto tenía sentido soñar con trasladar a un escenario la esencia aventurera y poética que rezuma el libro.

Con violín, armónica, guitarra, buzuki y banjo en ristre, The Flying Inn recorren los más variopintos lugares de nuestra geografía con un espectáculo que mezcla la música y la literatura con unas inevitables gotas de humor. Inevitables y muy pertinentes, tanto por aquello de que uno de los componentes del grupo sea además cómico como por la atmósfera de cercanía que se respira en sus actuaciones. Una librería, un pub irlandés o una sala de conciertos cualquiera, el más recóndito lugar se convierte en una taberna chestertoniana al paso de The Flying Inn. Las primeras notas de violín de Fátima hacen que comience la magia y la consecución de temas musicales, con explicaciones y anécdotas con las que Jesús deleita al público entre canción y canción.

Música y circunloquios

Fátima Caballero lleva 24 años tocando el violín clásico, primero en el conservatorio y después ahondando en otros estilos musicales debido a su inagotable curiosidad y su pasión por el rock, el blues, el country… y el folk. Ha tocado con formaciones de estilo muy diverso. Forma parte de Ottava Rima, con los que mantiene vivo su contacto con la música más clásica, renacentista y en definitiva de un corte más academicista.

Su primer encuentro con Jesús Beades fue hará cosa de unos cuatro años, en una taberna irlandesa. Con paciencia e interés, dado el gusto de su compañero por los circunloquios y las conversaciones prolongadas, Fátima iba formando en su mente una idea clara de lo que tenía que ser The Flying Inn. Cuenta la violinista que jamás le habían propuesto algo parecido, ni siquiera le constaba que existiera otro proyecto igual. Pero, curiosamente, las piezas le encajaban. Puede que por su notable erudición, dice, Beades había sido capaz de armar un prodigioso puzle creando algo nuevo al enlazar sus conocimientos transversales de literatura, música e historia entre otras disciplinas.

Del rock a la comedia

No en vano la carrera musical de Jesús Beades parte de los estudios de conservatorio, pero con la mirada siempre puesta en el blues y el rock clásicos. La comedia es otro elemento que ha integrado a lo largo de toda su trayectoria, tanto en bandas de rock como en The Flying Inn, por su vocación y afición a los monólogos al estilo stand-up comedy. Poeta de talento y reconocimiento precoces, su primer libro, Tierra Firme, obtuvo el premio Gerardo Diego en el año 99. Centinelas, su segunda obra, vio la luz en 2003 y en 2004 logra el accésit del premio Adonais con su último poemario publicado hasta la fecha, La Ciudad Dormida. Su cuarto libro, inédito, será próximamente publicado por una editorial sevillana.

Jesús y Fátima preparan ya nuevas canciones con textos de Rudyard Kipling, W. B. Yeats o Edgar Allan Poe. El siguiente paso, cuentan, será sacar a la luz las traducciones al español de las canciones de Chesterton y temas del mismo autor con los que no se han atrevido hasta el momento. Con The Flying Inn hacen realidad un sueño, convertir la poesía en la música que ellos mismos querrían escuchar y ofrecérsela a las generaciones pasadas, presentes y futuras.

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