María Cañas

María Cañas nació en Sevilla en 1972. Es licenciada en Bellas Artes y dirige Animalario TV Producciones. Sus obras han dado la vuelta a buena parte de España: Málaga, Barcelona, Sevilla, Madrid, Cádiz… Sin embargo, donde más la aprecian es en el extranjero: Suecia, Francia, Argentina, Estados Unidos y Méjico, entre otros. Hace entrevistas casi cada semana, ponencias, conferencias, clases. Cuando hablamos la primera vez por teléfono la noto algo distante, como tímida. Se le dan mejor las distancias cortas. Ese es su terreno. Donde se siente segura y se vacía, se desahoga, vomita. Es una artista inclasificable, por más que intente definirse una y otra vez [videoguerrera, ciberyonki, archivera…]. Su obra podrá gustar más o gustar menos, pero consigue el objetivo: sacudir (algo que pocos artistas contemporáneos logran). 

¿Qué es el tópico?

Es algo impuesto que tengo la necesidad de dinamitar. A mí me angustian. Lo que me pone es el mestizaje, los sincretismos. Como decía el rockero Silvio, todo es lo mismo. Humanos atentos, un poquito de humildad porque todo es lo mismo. El tópico controla y pienso que hay que ser más de multiculturalidad y tolerancia. No el ombliguismo y el chovinismo que imponen los tópicos.

Las tradiciones, ¿están para dinamitarlas? 

Totalmente. Yo necesito reactivarlas con la videorremezcla política y crear discursos a contra corriente y glocales (término filosófico que mezcla lo local con lo global). Piensa que estamos todos conectados; al fin y al cabo, solo somos humanos.

¿Qué buscas con tus vídeos? ¿Enfadar? ¿Sacudir conciencias? ¿La belleza?

Todo a la vez pero por encima de eso, que la gente se ría. Estoy en el frente de la risastencia. Pasolini decía que la cultura es una resistencia a la distracción. Me siento una pirómana de mentes: una activadora del pensamiento crítico porque creo que soy una quitamiedos. Hago videomaquia. El torero lidia al toro y yo lidio con los millones de imágenes.

¿Destruir por destruir o destruir para construir algo nuevo?

Destruir para construir y construir para destruir luego. En el fondo todo se transforma.

Parece que vamos por la vida con orejeras.

Yo por culpa de internet. De hecho, está acabando con mi mente. No puedo leer novelas, puedo leer poesías, ensayos… Es complicado que te atrape algo que no sea audiovisual y me preocupa. Internet me da la vida y me la quita a la vez.

María Cañas¿Qué es el arte?

Es una herramienta de transformación política, por eso me dedico a ello. Si no, sería política y estaría forrada ahora mismo. El arte genera endorfinas que ayudan a superar el dolor de la vida. Is my religion. Si la vida solo fuera economía y política estaría encerrada en un centro siquiátrico. Como decía Truman Capote, “te dan un don y te dan un látigo.” A mí me han dado el don del archiverismo, de la remezcla de videocollage pero a la vez eso me quita mucha vida.

El arte sin trasfondo crítico…

(Interrumpe) La belleza será convulsa o no será. ¿Qué es bello? Para mí, la belleza es El hombre elefante de David Lynch, pero también las Torres Gemelas ardiendo o esta conversación contigo.

¿Toda esta intensidad artística y nerviosismo creativo te genera problemas de salud?

Tengo problemas de salud. Fui a un apucuntor y me dijo que tenía el corazón de fuego y la punta de la lengua roja. Que si seguía con esta energía y esta pasión en todos los ámbitos iba a tener una autocombustión espontánea y petar (se ríe). Pero es que me enciende todo.

¿Te inspiras en la oscuridad del ser humano?

Somos luz y oscuridad, y yo realmente creo que soy una persona luminosa y energética, no obstante, hay días que me siento Rita la cantaora o otras San Manuel Bueno Mártir. Mi padre me lo dice: “con las notas que sacabas, podrías haber terminado Derecho y haber tenido tu despacho y por las tardes, como hobby, seguir con el arte. Pero no le hice caso.

¿Se puede vivir del arte?

De manera muy precaria. Tengo un montón de amigos en diversos ámbitos artísticos que no pueden desarrollarse porque existen gestores intermedios que son los que parten el bacalao y los que se llevan la pasta mientras a los artistas nos mal pagan. Creerán que vivimos del aire.

¿Y las subvenciones?

Hacen mucho daño, aunque yo no me puedo quejar porque las he recibido. Yo fui chica Iniciarte, en vez de ser chica Almodóvar, y eso me doy un impulso tremendo.

¿La cultura debe ser gratis?

Eso es muy peliagudo. Estamos acostumbrados al gratis total en internet. Soy más de precios populares. Yo, por ejemplo, me regalo demasiado en internet. El monstruo de la cultura libre me ha devorado. Si el arte es tu profesión y quieres  vivir de esto y dignificarla, debes tener unos honorarios dignos. Pero bueno, me gusta la cercanía con el público. Me gusta ser, no parecer y detesto todo el postureo que hay alrededor del arte contemporáneo.

¿Eres una persona pesimista?

Soy optimista escéptica. Hago cinefagia apocalíptica militante. De pequeña mi madre me llevaba a ver Encuentro en la tercera fase, El planeta de los simios y, en el Parque de María Luisa, me quedaba absorta mirando al cielo deseando que me abdujeran los extraterrestres. Considero que la humanidad no evoluciona absolutamente nada: avaricia, petróleo, guerra… Si vemos la peli de Kubrick, Odisea en el espacio, HAL es el Iphone. No tengo mucha esperanza en los seres humanos. Es por eso que con mis vídeos intento hacer curas de humildad.

¿Tienes tabúes?

Tengo muchísimos traumas y mucha autocensura. Yo tengo un fondo muy oscuro y tremendo. Vamos, Juan Sebastián Bollaín y su Semana Santa pornográfica se quedan en bragas. Tengo un cuaderno lleno de ideas salvajes, pero actualmente prefiero que hablen de mí por mi trabajo. Liarla es muy fácil. Además, defender la carcajada organiza la rabia. Si no nos representan los políticos ni esta democracia irreal, al menos que nos dejen bailar y patalear. Cuando digo que soy videoterrorista me refiero a eso: no voy a poner bombas, quiero hacer un ocio terrorífico que nos haga rugir porque la revolución no será televisada. Mira, se me pone la carne de gallina.

Eres una rebelde iconoclasta pero todos terminamos teniendo algún icono al que alabar. 

Mira, este año bajé a ver la Macarena y me emocioné. Cuando hay mucha gente, energía y fervor popular, todo eso se pega. Lo que pasa que yo a la Macarena la cambiaría de ropa, le pondría una peluca… Cuando le preguntasteis a Roberto Diz si vestiría a una virgen, él dijo que no y yo pensé: ¡pues yo le haría de todo! No quiero insultar sino crear monstruos. Los monstruos de Foucault, esa remezcla, me parece súper interesante.

Da la impresión de que existe una generación de artistas contemporáneos en Sevilla y Andalucía que estáis íntimamente conectados. 

El Niño de Elche, Andrés Marín, Pony Bravo, Pedro G. Romero… Pero bueno, también anteriores como Luis Cernuda, que decía eso de “exiliado de sí mismo”. De todas formas, yo no tengo apenas amigos artistas. Creo que estamos todos muy zumbados y prefiero tener amigos sanos, deportistas, psicólogos…

¿Cuáles son las consecuencias negativas de ser un herético?

Lo más que pueden hacer es criticarte, pero a mí ya me da igual. Hay gente que le tiene odio al arte contemporáneo, pero también te digo una cosa, la gente que vive de subvenciones ha hecho mucho daño.

¿Cultura del espectáculo o de entretenimiento?

No. La cultura es una resistencia a la distracción como he dicho antes. Hay cosas por las que no paso por el aro. Cuando Pablo Iglesias le dio Juego de Tronos al Rey me pareció muy heavy. Dale Bienvenido Mr. Marshall o dale Buñuel.

¿A quién le enseñas los vídeos antes de colgarlos?

Pues mira, me dejo de críticos y se los enseño a mi madre. Cuando vio el vídeo del tsunami con la canción de Rocío Jurado Como una ola me dijo: “Hombre, María, yo lo veo muy fuerte ¿no?”. Y le dije que era mi homenaje a la más grande.

La que puede liar una persona en su casa con Youtube.

Totalmente. Yo lo que hago es un cine sin cámaras; un cine ecológico y de reciclaje. Igual que del cerdo se aprovecha todo, pues de la imagen contemporánea también.

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