Los vecinos de Quim Torre

Cuando se rompen las tuberías siempre se mojan los vecinos de abajo… igualito que cuando los eruditos con esteladas vierten sus críticas.

Dice el sabio de la camisa de manga corta y peinado tipo me acabo de bajar de una moto acuática que los del sur olemos mal. Sí, sí, que dice que olemos mal. Que a diferencia de los del norte, los del sur olemos mal y que además, eso de trabajar se nos da “reguleri”.

Me imagino que cuando dice el homus de lazus amarillus que olemos mal lo dirá por como huele ese estado perpetuo del alma que tenemos los del sur, exacto ese tufillo a felicidad y ganas de vivir que tanto desagradan a éste tipo de personajes.

Trabajamos el doble y cobramos la mitad. Trabajamos el doble e intentamos disfrutar de la vida el triple. Eso jode tela al vecino del ático que nos abre los grifos cada vez que le viene en gana para desatar sus frustraciones patrióticas con sus tan recordados vecinos sureños.

No somos perfectos, ni lo pretendemos, pero si somos los del sur algo es eso que tanta envidia genera en nuestros vecinos del ático… somos afortunados.

Lo dijo el gran Silvio: “Hay más sureños… se nota en el compás”.

No hay más preguntas señoría.

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