Los toreros que nunca tendrán calle en la Feria

París es la ville de l’ amour, Roma, la ciudad eterna, Berlín, la de las luces, Milán de la moda… y Sevilla, la ciudad de lo efímero. Pasada la Semana Santa, la ciudad vuelve a reinventarse en forma de Feria de abril, que igual que le sucede a otras fiestas de la ciudad, se crea y desaparece año tras año; es puro presente.

Y como toda fiesta está tematizada o muy influida, en este caso, por el mundo de los toros, cuya temporada empieza el Domingo de Resurrección y tiene como zenit la semana de Feria. Tanto es así que las calles del Real se bautizan con nombres de toreros ilustres. Por cierto, los antitaurinos a esto ni mú.

Quince toreros, quince, forman el actual callejero del Real. Desde La Muy queremos proponer más nombres de matadores de toros dignos de contar con un azulejo en una de sus calles, aunque solo sea por una semana.

El Platanito

Blas Romero de nombre. Natural de Badajoz. Su carrera fue tan corta como su recuerdo. Un torero que salía al ruedo con un plátano -¡sí, un plátano canario!-  bordado en la chaquetilla. Bien podría haber sido imagen publicitaria del plátano de Canarias. El apodo le viene porque su padre trabajaba en un almacén de plátanos y se lo pusieron los Dominguines. Acabó vendiendo lotería.

El torero rojo

José González Lucas, conocido como Pepe Dominguín. Hermano del ilustre Luis Miguel Dominguín. Autor de varios libros donde exponía su clara tendencia comunista cuando más difícil resultaba serlo. Famosa es la la anécdota en una cacería con Franco: “Oye, Miguel, ¿cuál de vosotros tres es el comunista?” El torero respondió sin dudar, “Los tres, mi general”.

John Fulton El Yanki


Norteamericano de Filadelfia. Tomó la alternativa en la Maestranza. Fue apoderado del Niño del Sol Naciente, del que hablaremos ahora. Escritor, pintor, escultor, tuvo durante algunos años una galería de arte en Sevilla. Compartió cartel con El Cordobés, Antonio Ordóñez y Pepe Luis Vázquez.

Conchita Cintrón

Chilena. Si pocas mujeres se atreven a entrar en el mundo taurino, aún dominado por hombres, más difícil era en los años cuarenta. Conchita debutó en Sevilla en la feria de 1945. El éxito en esa corrida de rejoneadores le hizo darse a conocer en toda España. Fue la primera mujer rejoneadora.

El Niño del Sol Naciente


Atsuhiro Shimoyama. Tokiota. Cuentan que la película Sangre y arena de Sharon Stone fue una revelación. Llegó a Sevilla en los noventa y se apuntó a la escuela taurina de Alcalá de Guadaíra. John Fulton lo apoderó y le puso el apodo de El Niño del Sol Naciente. Su carrera se vio truncada en 1995 tras una grave cogida.

Así que ya sabéis, nos vemos en la Feria, versión La Muy. En El Platanito 88 o en John Fulton 21.

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