¿Cuál es el límite de la población mundial?

En el tiempo medio de lectura de este reportaje, el censo de la Tierra habrá aumentado en casi setecientas personas, a razón de 144 almas por minuto, contando con los nacimientos y descontando las muertes. Y, sin embargo, no se puede decir que vivamos en un planeta superpoblado, aunque de momento no hayamos encontrado en todo el Universo otro con el que compararlo en términos de densidad de población. Aún así, la ciencia defiende que existe una cifra límite de humanos. 

Empiezo a redactar este artículo justo después de leer en un diario que “la Tierra ha entrado en números rojos” (por cierto, que escribir después de leer es siempre recomendable). Reza la información que la humanidad consume ya más recursos de los que el planeta es capaz de producir en un año. La pieza está aderezada con estadísticas llamativas, como la que asegura que, si todos los humanos consumiéramos al ritmo de los norteamericanos, necesitaríamos no uno, sino cinco planetas azules para poder subsistir.

Pero, habida cuenta de que solo tenemos uno a nuestra disposición, a menos que las agencias espaciales se den prisa en colonizar otros mundos, la pregunta que hace las veces de titular de este reportaje adquiere una incuestionable vigencia. Y no se preocupe, querido lector, que no va a tener que llegar hasta el final para encontrar la respuesta. Aquí la tiene: 11.000 millones de personas, será la cifra límite de la población mundial. Y de continuar la progresión de crecimiento vegetativo, 2100 la fecha en la que alcanzaremos ese número de corazones que latirán en simultáneo.

Quien realizó el cálculo fue el médico sueco Hans Rosling, fallecido en febrero de 2017 y que participó en el desarrollo de la aplicación estadística Trendalyzer, que genera gráficos interactivos. Y la suya no era desde luego una teoría agorera, sino todo lo contrario: una estimación posibilista, como él mismo se definía, en la medida en la que relaciona el crecimiento vegetativo del planeta con el desarrollo económico de los países pobres y el efecto que ese desarrollo tiene sobre el control de natalidad. Para Rosling, el hecho de que, a medida que los recursos económicos son mayores, las familias tienden a tener menos hijos, unido a la reducción de la mortalidad infantil en todo el planeta, crea un efecto de autorregulación que hará que, al alcanzar la cifra de los 11.000 millones de almas, el aumento de población se estabilice definitivamente.

Hijos de la Revolución (industrial)  

Pero los datos de los tres últimos siglos hacen difícilmente resolubles las ecuaciones del médico sueco. En torno a 1800, en el planeta  vivían 1.000 millones de personas, y solo 130 años después, la cifra ya se había duplicado, en una evolución que los expertos relacionan directamente con la Revolución Industrial. Los 3.000 millones tardaron solo treinta años más. En 1974 ya éramos 4.000 millones y en 1987, 5.000. Solo durante el siglo XX, la población del planeta pasó de 1.500 millones de seres humanos a más de 6.000.

El 31 de octubre de 2011 alcanzamos la cifra de 7.000 millones. Se espera que lleguemos a los 8.000 en 2024, y a los 10.000 millones en 2056, lo que supondrá que se habrá multiplicado por diez el censo en apenas 250 años. Y todo ello, teniendo en cuenta que la tasa de crecimiento está cayendo desde que en 1960 alcanzó su máximo, que fue del 2% anual.

Las cifras no paran de crecer desde hace más de trescientos años, pero dejarán de hacerlo, según las teorías que defienden científicos que, curiosamente, no provienen del campo de la demografía o de la ecología, sino de la medicina, como Rosling, o de la economía, como Julian Lincoln Simon, que siendo profesor de Administración de Empresas en la Universidad de Maryland desarrolló la tesis de que el aumento de población conlleva el aumento de la producción de recursos en una relación directamente proporcional, por lo que no hay que temer que la superpoblación haga colapsar el planeta. Los seres humanos que consumen los recursos son, a fin de cuentas, los mismos que los producen utilizando las fuentes de la naturaleza, venía a plantear el círculo virtuoso de Lincoln Simon.

La urbe masificada

En cambio, sí se puede hablar de superpoblación como problema de difícil solución en el ámbito urbano. La mecanización de las tareas agrícolas y ganaderas en todo el mundo ha hecho que en los últimos cien años se produzca un éxodo masivo del campo a la ciudad. Si en 1930 solo uno de cada cuatro humanos vivía en ciudades, en la actualidad es uno de cada dos, la mitad de la población mundial. Y las cifras relativas crecen a un ritmo de vértigo: cada semana, las urbes del planeta registran un millón de habitantes más en su conjunto, si bien el mayor crecimiento se registra en las megalópolis como Cantón, en China, la ciudad más poblada del orbe, con el equivalente a los casi 47 millones de habitantes de España… en una única ciudad con una densidad de población de casi 1.800 personas por kilómetro cuadrado.

Son trece en total las ciudades del mundo que superan los veinte millones de habitantes. Tres de ellas en China (Shanghái y Pekín, además de Cantón) y dos estadounidenses (Nueva York y Los Ángeles). En las primeras posiciones del ranking de la masificación urbana están también urbes como Yakarta, en Indonesia; Delhi, en India; Karachi, en Pakistán, o Manila en Filipinas.

Si hablamos de países, China e India se reparten un tercio de la población mundial, sumando 1.380 y 1.280 millones de personas, respectivamente.

Si hablamos de continentes, será el africano el que experimentará un mayor crecimiento de la población a lo largo del siglo XXI. Según los demógrafos, los ciudadanos africanos serán 4.000 millones en 2100, lo que habrá supuesto un crecimiento de 3.000 millones con respecto a la actualidad.

Si ha conseguido llegar hasta el final de esta colección de datos demográficos hilados —con mayor o menor acierto— en este texto divulgativo, ya sabe que lo habrá hecho al mismo tiempo que casi setecientas personas se convertían en sus nuevos vecinos en el planeta Tierra. Y sabe también que su tendencia será la de irse a vivir a una ciudad, probablemente de África, y que tendrán dos o tres hijos como máximo, y que podrán vivir sin temor a que el planeta se colapse. Los que hayan nacido en uno de los once países del selecto club de los que superan la esperanza de vida en 83 años (España es el segundo, solo detrás de Japón) vivirán además un nuevo cambio de siglo, coincidiendo con la fecha que se vaticina como la del definitivo estancamiento del crecimiento de la población mundial: 2100. 11.000 millones de seres humanos.

Óscar Gómez
Óscar Gómez

Periodista y socio fundador de Qwerty Radio.

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