Las intimidades de una ciudad

Casi nadie mira en los bajos de los cajones, solo los detectives y los ladrones. Es la guarida de los secretos, donde se esconden mensajes cifrados, cartas de amor, dinero y pruebas de crímenes sin resolver; allí debajo, como murciélagos que lanzan su ecolocación muda, se cobijan palabras, datos, nombres, dibujos, fotografías… hasta chicles y cascarrias impertinentes.

Solo se trata de cambiar la perspectiva y mirar los cajones desde donde pocos los observan para desvelar este maravilloso universo de los trasfondos. La ciudad, a cada paso, a cada calle, nos ofrece este juego de descubrimiento de sus más íntimos, y por tanto bellos, secretos.

Son los bajos de los balcones, esos cajones que se asoman tímidamente desde las fachadas para hablar de la ciudad y sus cosas a quien quiera arriesgarse a cambiar su manera de mirar.

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