Las 10 tecnologías que mejorarán la sanidad

Todos los países occidentales han llegado a un acuerdo, casi unánime, sobre el problema que el envejecimiento progresivo de sus sociedades y la cronificación de algunas enfermedades supone. Vivir más cuesta más. Pero el reto no es sólo dar más años a la vida, sino más vida a los años. Y parece que todos también han acordado que es preciso innovar tecnológicamente para alcanzar una mejor forma de proveer asistencia sanitaria.

Sin embargo, no es ese un asunto tan simple, porque la tecnología avanza a un paso más rápido que los cambios sociales o legales. Tenemos que afrontar los retos de salud y, a la vez, dedicar grandes esfuerzos para gestionarlos desde los niveles político, tecnológico y sanitario, sin olvidar a los propios usuarios y a los ciudadanos. Para ello, se van proponiendo y desarrollando nuevos marcos, como la sanidad basada en valor, que puedan implementar con éxito lo que se ha denominado Medicina 5P:  preventiva, predictiva, participativa, personalizada y poblacional.

¿Qué significa esto? Que el reto tecnológico debe servir para evitar que la enfermedad se desarrolle (preventiva), determinar quién está en riesgo de desarrollar una enfermedad (predictiva), hacer que los ciudadanos y los pacientes formen parte activa del sistema (participativa), y que mejore los resultados no sólo para cada paciente según sus necesidades (personalizada) sino que mejore la salud de toda la población que tiene que ser atendida (poblacional). Pero además, la tecnología debe mejorar el diagnóstico (hacerlo más preciso y exacto), curar la enfermedad y disminuir la discapacidad, es decir, aumentar la cantidad de años que se viven con buena calidad.

En mi opinión, 10 son las innovaciones tecnológicas que harán factible esa Medicina 5P:

1. Tecnología de imagen.

Ya están en funcionamiento nuevas técnicas de imagen integradas, como la tomografía por emisión de positrones y la tomografía computarizada (PET-TC) o la resonancia magnética (PET-RM) o la gammagrafía y la tomografía computarizada (SPECT-TC). Pero en un futuro no muy lejano, se fusionarán las representaciones gráficas (radiología, resonancia magnética, ultrasonografía y óptica) de la información estructural y funcional hasta que el cuerpo humano sea anatómica y molecularmente transparente, codificable e interpretable mediante sistemas de inteligencia artificial (técnicas de reconocimiento de patrones y aprendizaje denominadas deep learning). Tendremos biomarcadores de imagen (para el diagnóstico y la predicción de respuesta al tratamiento) y será posible guiar los procedimientos mínimamente invasivos de manera más precisa con ayuda de navegadores que usen la imagen obtenida preoperatoria e intraoperatoriamente.

2. Ómicas.

En este grupo se incluyen todas las técnicas que permiten comprender el funcionamiento de un sistema. La biología, mediante la genómica, epigenómica, microbiómica, exómica, metabolómica, y su interacción con el contexto social, la socialómica (la manera en que la salud y la enfermedad se diseminan intra e inter grupos humanos como consecuencia de la “infección de ideas”) explicarán mejor los factores que influyen en los estados de salud y de enfermedad, con ayuda de la bioinformática. Identificaremos con mayor fiabilidad las dianas terapéuticas en los diferentes niveles y comprenderemos que los seres vivos funcionan como un diálogo entre su genotipo (en el ADN) y el ambiente en el que se desarrollan y viven.

3. Cirugía genética.

El estudio del genoma humano y el avance en el conocimiento de los CRISPR (acrónimo que en español significa repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas) harán posible la eliminación de las enfermedades monogénicas (debidas a un defecto único, singular, de un gen) bien mediante la reparación in vitro (corrección del defecto genético en el óvulo, o mediante células madre que se implantan en el receptor) o in vivo (en la persona enferma se inyecta el ADN -CRISPR- que se incorporará al ADN de la célula enferma). En cualquiera de los dos casos, bien por el bloqueo del gen anómalo o por la inserción de ADN funcionante, se corregiría la enfermedad.

4. Telemedicina.

Las tecnologías de la comunicación, asociadas a sistemas de ayuda a la toma de decisión, avanzarán más de lo que conocemos hoy en la relación de pacientes y profesionales sanitarios. La asistencia de calidad será conveniente y accesible a los ciudadanos, incluso en áreas remotas y con menos recursos gracias a los sistemas automatizados (bots) y de ayuda a la toma de decisiones.

5. Macrosensores.

De manera transparente (no invasiva ni intrusiva para el paciente), los dispositivos obtendrán datos y patrones de señal de manera remota, (más allá de las habituales: pulso, EKG, tensión arterial, temperatura, saturación de oxígeno, frecuencia respiratoria), con su geolocalización. Esto facilitará la monitorización, e incluso el diagnóstico, en tiempo real para pacientes con enfermedades crónicas y el control del estado de salud. También se podrá controlar a pacientes en procesos agudos en domicilio.

6. Medicina móvil.

Se progresará en el diseño y desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles tipo smartphone o tableta que posibilitarán el autodiagnóstico y autotratamiento de enfermedades de alta prevalencia y baja complejidad, que hagan accesible asistencia de calidad sin necesidad de recursos humanos adicionales.

7. Biomateriales.

Los materiales biocompatibles se beneficiarán de la nanotecnología para una mejor integración y tolerancia, incrementar la resistencia al desgaste y reducir el riesgo de infección y de formación de biofilms (estos tapices bacterianos son finas capas microscópicas formadas por bacterias y azúcares complejos, que se adhieren a la superficie de los materiales inertes).

8. Impresión 3D.

Esta tecnología tendrá dos grandes aplicaciones. Por un lado, se conseguirá la impresión del instrumental quirúrgico personalizado, o la confección de prótesis perfectamente compatibles con la anatomía del paciente. Por otro lado, se imprimirán nuevos tejidos y órganos totalmente compatibles, sin posibilidad de rechazo, para su implante mediante la combinación de andamios sintéticos o desnaturalizados y células madre del propio paciente.

9. Tecnologías point-of-care.

La microfluídica y la nanotecnología harán posible el análisis de muestras biológicas, para lo que ahora se precisa de grandes y complejos dispositivos, mediante sistemas miniaturizados en el sitio donde se encuentre el paciente (cama, domicilio…). Así se logrará conveniencia (proximidad al paciente) y rapidez diagnóstica (ahorro de tiempo y recursos).

10. Robótica e inteligencia artificial. 

Frente a las predicciones de robots humanoides que sustituyan a los cirujanos, en realidad se dispondrá de dispositivos de pequeño tamaño y gran precisión, diseñados para llevar a cabo tareas específicas de manera automatizada, que eliminarán tareas repetitivas, de limitado valor añadido y con riesgo de generar errores por fatiga de los humanos que las realizan habitualmente Además, se diseñarán algoritmos capaces de entender el lenguaje natural y con acceso a bases de datos estructuradas y no estructuradas, que identificarán nuevas asociaciones, correlaciones y causalidades que hasta ahora no nos resultaban accesibles. Será posible estratificar riesgos en enfermedades muy complejas, e incluso nos ayudarán con su capacidad diagnóstica, lo que hará innecesario a los médicos para las entidades más prevalentes y de menos complejidad.

En resumen, la innovación tecnológica es una actividad clave en el sistema sanitario y más aún en momentos de crisis. Estamos ante una explosión de progreso tecnológico que puede transformar completamente la manera en que se ejerce hoy en día la medicina. Sin embargo, esta revolución nos obliga a definir una meta que queramos alcanzar. Si no, corremos el riesgo de terminar llegando con muchísima precisión al sitio equivocado.

Texto: Julio Mayol. 

Comentarios
  1. Estimado Julio,

    No puedo estar más de acuerdo con la prospección que presentas sobre nuevas tecnologías. No obstante, creo que es necesaria también una apuesta decidida por parte de las diferentes administraciones a la hora de adoptar de manera ágil los cambios tecnológicos. Creo que el epigrafe 11 podria ser la adopción por parte de las administraciones y sistemas sanitarios de metodologías ágiles de gestión del cambio.

    Todas estas tecnologías son estériles si no llega a la sociedad, y para eso hace falta un profundo cambio en el enfoque de la gestión económica e incluso política de todos los recursos sanitarios:tecnologías, recursos económicos(nuevos modelos de gestión mas eficientes) y humanos (los trabajadores deberán adaptarse de manera eficaz a estas tecnologías)

    En cualquier caso, nuevamente gracias por este articulo.

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