Entre la cuna y la tumba

La vida es aquello que cabe, no sin dificultad, en el verso de Quevedo que junta pañales y mortaja. Es lo que sucede, y se escapa tan inaprensible como el agua de entre las manos, antes de desembocar en la mar manriqueña que es el morir. Pero no nos pongamos tétricos, al contrario, celebremos la vida de algunos protagonistas ilustres de la historia, o más bien una parte de su existencia, que está indisolublemente unida a Sevilla. Hagamos ese recorrido vital quevedesco entre cuna y sepultura, pasando por la ciudad. Acompañemos a estos viajeros en sus curiosas singladuras finales, comprobemos con ellos que el destino sí es caprichoso y que la única regla segura es que en todo viaje se sabe el origen pero jamás el destino. Os proponemos ir a buscar las moradas finales de cinco personajes que ni nacieron ni murieron en la ciudad, pero sí dejaron en ella una huella que cambió su devenir histórico.

Monte EtaMonte Eta

Los retratos familiares de la salita de este héroe mitológico debían impresionar: Zeus y Alcmena, sus padres; Anfitrión, su padre adoptivo; Perseo, su bisabuelo. Hércules fue un trotamundos empedernido, se le atribuye la fundación de una ciudad, tras derrotar a Gerión y arrebatarle sus bueyes, en una isla entre dos brazos de río, a la que llamó Ispal. Con el tiempo este asentamiento se convertiría en Sevilla. Hércules era culo de mal asiento, así que tras fundar Ispal siguió con sus trabajos a lo largo del mundo conocido hasta morir como fashion victim. Organizó una fiesta para celebrar su victoria sobre el rey Éurito y quiso estrenar una túnica nueva, que encargó a Deyanira, quien, celosa porque su marido prefería a Íole, echó sangre de Neso en la prenda. La sangre del centauro resultó ser un veneno mortal que quemó la piel del héroe, causándole tal dolor que él mismo pidió que lo mataran. Yolao prendió en el monte Eta de Grecia la pira donde Hércules murió abrasado.

Foro Imperial Foro Imperial

Si alguien sabe qué significa “puñalada trapera”, ese fue sin duda Julio César, al que asestaron veintitrés cuchilladas en el senado de Roma en los idus de marzo del 44 a. C. Terminaban así con una de las vidas más extraordinarias de la historia, que también se dio su garbeo, nada pacífico, por Hispania. Antes, Escipión derrotó a los cartagineses y fundó Itálica. Siglo y medio más tarde, Julio César funda la Colonia Iulia Romula Hispalis, otorgando a sus habitantes la ciudadanía romana. De vuelta a Roma, es nombrado cónsul (59 a. C.) gracias al Triunvirato con Craso y Pompeyo. El primero muere y derrota al segundo en la batalla de Farsalia. En Egipto vive una tórrida relación amorosa con Cleopatra hasta que regresa a Roma, no sin vencer antes a Ptolomeo XIII. Puso la vista en Oriente y en aplastar a los partos, y para eso necesitaba ser rey absoluto, algo que no gustó a algunos senadores. Se conjuraron -Casio, Bruto y Casca al frente- para eliminar a César y restaurar la república. Todo terminó con Julio César desangrado en el suelo del senado.

Basílica de San Isidoro de León

No solo los nombres, sino las caras de muchos de los reyes godos se sabía de memoria San Isidoro, quien, ayudado por su hermano Leandro, convirtió al cristianismo a los visigodos. Nació en Cartagena y su familia huyó a Sevilla tras la conquista bizantina. Isidoro alentó el estudio del latín y el griego, la medicina y el derecho; acabó con el arrianismo, unificó litúrgicamente la España visigoda e impulsó la formación cultural del clero. Escritor infatigable, redactó obras litúrgicas e históricas, tratados de astronomía, geografía, biografías ilustres, textos teológicos y eclesiásticos, ensayos y diccionarios. Destacan las Etimologías, monumental enciclopedia de la evolución del pensamiento y el conocimiento desde la antigüedad clásica hasta su presente. Murió en Sevilla el 4 de abril de 636, fue canonizado en 1598 y nombrado Doctor de la Iglesia en 1722. En diciembre de 1063 trasladaron sus restos al monasterio de San Pelayo en León, que pasó a ser Basílica de San Isidoro.

Mausoleo de AgmatMausoleo de Agmat

Quién le iba a decir al rey de la taifa de Sevilla que nueve siglos después sería el protagonista de una bulería de Lole y Manuel. Al-Mu´tamid nació en Beja (Portugal) y se convirtió en heredero a causa de la ejecución de su hermano mayor por traición ordenada por su propio padre. Fue educado por el poeta Abenamar en el Algarve, aunque pronto se puso al frente del reino de Sevilla, que convirtió en un centro cultural de primer nivel. Nombró a Abenamar visir, quien caería en desgracia al pretender independizar la taifa de Murcia; el propio Al-Mu´tamid lo mató. Al caer Toledo en manos cristianas, pidió auxilio a los almorávides, quienes finalmente lo depusieron en el año 1090. Fue desterrado a África; en Agmat, cerca de Marrakech, murió. La leyenda de Rumaikiyya, la esclava de la que se enamoró convirtiéndola en su esposa Itimad, inspiró obras posteriores, incluida la canción de Lole y Manuel. Al-Mu´tamid e Itimad están enterrados juntos en Agmat.

En algún lugar de Fráncfort del Meno  Fráncfort del Meno

Un plantígrado cambió la historia del cristianismo de la mano de este religioso jerónimo nacido en Montemolín y convertido al protestantismo en San Isidoro del Campo. A Casiodoro de Reina se debe la primera traducción al castellano de la Biblia, conocida como La Biblia del Oso (Basilea, 1569) por el dibujo de este animal -era el logotipo del impresor- en su portada. Ingresó como monje en el convento de Santiponce, allí conoció el luteranismo y la Reforma. La Inquisición pisaba sus talones así que huyó a Ginebra, donde se opuso a la ejecución de Miguel Servet y tradujo secretamente Sobre los herejes de S. Castellion, que condenaba estas ejecuciones. Se enfrentó a Calvino y marchó a Fráncfort; mientras, la Inquisición quemaba en Sevilla un muñeco del “heresiarca” Casiodoro e incluía sus obras en el Index Librorum Prohibitorum. Pasó a Inglaterra, luego a Amberes. Escribió, con seudónimo, el primer gran libro contra la Inquisición, Algunas artes de la Santa Inquisición española. Volvió a Fráncfort y montó un comercio hasta que fue elegido pastor auxiliar. Murió el 15 de marzo de 1594. Se desconoce dónde está enterrado, así que este último viaje que proponemos es también una oportunidad para pasar a la historia como descubridores de la tumba de Casiodoro de Reina. ¿Os atrevéis?

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