Julia Llerena

Está considerada por varios agentes especializados como una de las diez artistas emergentes a tener en cuenta. Sus instalaciones plantean al espectador enigmas referidos con la relación espacio temporal del ser humano a través de objetos desechados. Su virtuosismo le invita a crear sobre la relación entre lo macro y lo micro, transmitiendo el concepto de cercanía de la lejanía. Pero no se queda ahí. La última exposición nos muestra una nueva forma de lenguaje mediante la materia. Entramos en el home de Julia Llerena (Sevilla, 1985). 

¿Qué dibujabas de niña? 

Eran dibujos en miniatura. Casas y objetos. Nunca he querido copiar nada. Mi madre quiso hacer Bellas Artes pero no logró acceder. Siempre he tenido el runrún en casa de que mi madre quiso y no pudo.

¿Cómo te das cuenta de que quieres generar un nuevo lenguaje?

Llevo mucho tiempo elaborando un discurso. Todo viene de que en la escuela de Bellas Artes de Sevilla la formación es fundamentalmente pictórica y clásica. Interpreté que la manera de entrar en la escena artística era pintando pero no era mi medio. Me di cuenta de que si yo no disfrutaba, me agotaría. De casualidad me tropecé con un objeto y entendí que tenía que trabajar con todo lo que me rodeaba de manera cercana. Quería tener una relación directa con el medio.

Me hablas de forma, no de fondo.

Sí, porque en Andalucía se trabaja más la forma. El cómo lo haces no el qué haces. Ahora estoy en la segunda de las cuestiones.

Y ahí empieza todo. 

Sí, ahí empecé a atesorar numerosos objetos que sabía que me estaban enseñando un lenguaje nuevo para mí. A medida que los iba usando para contar las ideas que quería transmitir iba adentrándome en el mundo en el que hoy me encuentro.

En tu pequeño mundo. 

Todo son capas de cebolla. En la exposición Home de Sevilla en la sala de exposiciones de Santa Inés (Sevilla), he compuesto la palabra home con meteoritos del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Al fin y al cabo lo que quiero transmitir es mi idea de que esos objetos lejanos, del cosmos, sirven para explicar nuestro hogar, nuestro mundo. Nos dan información de lo que somos. Lo que ocurre fuera es lo mismo que lo que ocurre dentro.

Tornillos, cristales rotos, baldosas… todos los elementos son susceptibles de ser utilizados. 

Son objetos insignificantes a simple vista que tienen en común que son resistentes al tiempo. Con estos objetos en algunos casos verbalizo ideas o textos que me interesan. Concretamente algunos hablan sobre el pensamiento arquitectónico y la deconstrucción del lenguaje. Son grafías.

¿En qué consiste el proceso de creación de una de tus obras?

Recolecto objetos sin saber muy bien para qué. Una vez que decido hacer grafías, como es el caso, empecé a darles significado al verlos apoyados en listones de madera. Posteriormente, y me pasa siempre, creo conexiones con libros que estoy leyendo o con cosas que me suceden. Los objetos son los ingredientes.

Se dilata bastante en el tiempo, imagino. 

Claro. Es algo tedioso que en muchas ocasiones me agota.

¿Tienes referentes? 

Me han influido muchísimos. Actualmente me acompañan y siempre tengo presentes a Jorge Barbi, B. Wurtz y Willian Kentridge. Cuando acabas la carrera, los referentes están tatuados. Hay una inocencia tremenda y quieres ser como tal o cual artista, además pensando de manera incrédula que nadie se dará cuenta. Es el miedo a despegar.

¿Qué te importa más: llegar a los demás o sentirte autorrealizada?

Son dos cosas que van de la mano. Normalmente cuando te sientes a gusto y eres honesto con lo que has hecho, trasmites. Nos interesa mucho la opinión de nuestro sector, los artistas, los agentes nuestro ámbito.

¿Te da miedo que ese mensaje no se entienda? 

No. Me han llegado a decir que si esta obra es un pentagrama, por ejemplo. Estos objetos una vez organizados conforman un archivo. Desorganizados son solo materia.

¿La estética es algo secundario para ti?

Lo primero es la idea. La belleza es tan subjetiva… Evidentemente es importante el ritmo, la marca visual que te ayuda a entrar en la pieza. Nos seducen los colores, las formas, el equilibrio.

¿Hacia dónde evoluciona tu trabajo?

No lo sé. Sé a dónde no quiero ir.

¿De qué salud goza el arte contemporáneo andaluz?

Ocurre una cosa muy bonita y es que las generaciones dialogan entre sí muy bien. Los artistas de media carrera conviven bien con los emergentes y estos con los de dilatada trayectoria. Hay rasgos característicos en los artistas andaluces y la pintura es uno de ellos.

Hubo una expo en el CAAC en la que se os reunía a emergentes menores de treinta y cinco años.

Exacto.

¿Y qué viste?

Mucha diversidad. Javier Artero, Cristina Mejías, José Jurado, Gloria Martín.

¿De qué escapas? 

Soy una persona inquieta. Intento buscar nuevas formas de sentirme bien y si eso me obliga a irme a un sitio o hacer otra cosa, pues lo hago. Escapo de la monotonía y la comodidad. De hecho últimamente pienso que estoy algo acomodaba.

¿Dónde se te va a poder ver próximamente? 

Tengo un proyecto con la BlueProject Foundation de Barcelona, en FACBA 2018 en colaboración con la Universidad de Granada, luego tengo otra expo colectiva para los premios Ciutat de Palma 2018 y en algún que otro sitio me veréis.

Comentarios

Dejar un comentario

Tu eMail no será publicado

Debes usar estas HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>