Juanma Flores, el trianero que fascinó a Tarantino

Quentin Tarantino sorprendió a muchos metiendo la canción de Lole y Manuel, Tu mirá, en la banda sonora de Kill Bill. De repente, algo tan nuestro se hacía planetario, y esa canción lánguida e inquietante, se convertía en planetaria.

La letra de esa canción, y de muchas otras de Lole y Manuel, la escribió Juan Manuel Flores, que tiene una historia fascinante y que nunca supo ni quién era Tarantino, Kill Bill, ni el enano de la barca.

Para conocer a Juanma Flores hay que empezar por una italiana que llega de Erasmus a Sevilla, Marianna Meierú se llama. Cuando te vas de Erasmus tienes dos opciones, no acostarte ni un día antes de las 6 de la mañana, o meterte a fondo en la ciudad que te toca. Marianna decidió lo segundo y, no sé muy bien cómo, conoció que existía en Triana un poeta desconocido, llamado Juanma Flores, del que algunos hablaban pero del que no había ningún rastro, en libro, entrevista, calle o placa…

No hay nada porque Juanma Flores era un bohemio de verdad.

Por lo que fue investigando Marianna, Flores escribía en servilletas un montón de poemas que regalaba; a Lole le escribía como nadie, y aquella preciosidad de “Quién pudiera unir en un perfume, menta y canela” y mil versos más, son suyos.

Nunca los reivindicó, de hecho no aparece ni siquiera como autor de muchas de las canciones que le atribuyen, y parece que tampoco se preocupó por guardar sus poemas, era más importante para él regalarlos.

Nuestra Erasmus italiana, aconsejada por el músico Gualberto, se interesó por la historia y se pateó Triana entera para buscar viejas servilletas o papeles amarillentos con poemas desconocidos, en cómodas de casas de la calle Castilla, en cajas de pastas danesas en pisos de la calle Fabié o en olvidadas carpetas dentro de casas de la calle Pureza.

Con todos esos poemas compuso un trabajo académico que, afortunadamente, dio para que se hiciera un libro con los poemas recuperados. Los hay mejores y peores, porque me imagino que algunos los escribiría en madrugadas de bares y me huele a poeta autodidacta, pero todos son deliciosos por su mezcla de venas, ruiseñores, flores y gitanos.

Después de Vengo buscando pelea, la maravilla de libro descatalogado que hicieron Alfredo Valenzuela y Pive Amador sobre Silvio y que compro para regalar cada vez que veo, Ha llegao la mañana de Ediciones En Huida es el libro que más veces he comprado y regalado.

Tengo que encontrar dos más para dos amigos. Uno para Miguel Rivera, cantante de Maga, y otro para Alfonso Gómez de Celis. Otros dos los tienen Juanito Makandé y Fidel Delgado, cantante de un grupo de Madrid de música garage casi punk que se llaman Los Wilds. Cada uno, desde su sitio, ha flipado con los poemas desconocidos de Flores. De hecho, Fidel dice que quiere hacer una canción con uno de ellos.

Flores fue feliz, y a lo mejor lo sería ahora de saber todo esto, pero a lo mejor le hubiera dado igual. Porque parece estar por encima de todo. Como dice en uno de sus poemas: “No me dais miedo alguno, he renunciado de antemano a todo lo que vosotros me podéis quitar”.

La libertad, esa maravilla. Mil gracias a él por usarla y a Marianna por descubrirnos a nuestro vecino.

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