José María García

Empieza a hacer un frío desagradable en Madrid. Son las seis menos veinte de una tarde de otoño. El cielo de la capital explota en mil colores mostrando una paleta cromática maravillosa. Nos hemos citado en el hotel NH Eurobuilding de Padre Damián. Llevamos un rato preparando el espacio donde vamos a hacer la entrevista con el fotógrafo, pero preparar algo así con García solo sirve como pasatiempo. Cuando el minutero nos concede la virtud de la duda, llamamos al periodista que, sin dejarnos hablar, alega: “a dos minutos”. 

Tal y como nos avisa, aparca en la puerta del hotel un Audi A8 negro, limpio como una patena. Al momento se abre la puerta de atrás y sale, con un puro empezado en la boca, con el que da las buenas tardes alargando las eses como le caracteriza. Subimos apresurados por las escaleras [parece tener prisa por empezar y por acabar] y el botones, un chico joven de piel negra y perfectamente uniformado, le dice que apague el puro. Atravesamos la enorme puerta giratoria y me lleva donde él se siente cómodo: en la terraza del lobby del hotel.

Hablar de José María García es hablar del comunicador total. Del periodista total. Un contador de historias y un ave rapaz de la noticia. Un investigador y casi un detective de gabardina y puro, en este caso. Ha sido casi considerado un juez en las ondas. Alguien respetado -en muchos casos temido- por los poderosos, no por lo que sabe y calla, sino por lo que sabe y cuenta. La información es poder.

¿Por qué decide hacer periodismo? 

Siempre digo a los alumnos a los que visito en universidades que con catorce o quince años elijan lo que quieren ser. Si se equivocan, ya tendrán la posibilidad de cambiar. Yo tuve la fortuna de que en el Colegio Maravillas, de La Salle, se editara una revista que se llamaba Perseverancia, y realmente con once años me di cuenta de lo que quería. Lo único que quería ser, y que creo que he sido, es contador de cosas.

¿Ha tenido referentes en el periodismo? 

Por supuesto. Bobby Deglané, que fue un auténtico genio, Emilio Romero y Manolo Martín Ferrán.

¿El que da primero, da dos veces? 

Si das bien sí. Si das mal es peor. En el periodismo, depende. Si te refieres a una exclusiva o una noticia, sí, el que da primero, da dos veces.

Usted ha sido el primero en muchas cosas, también en abrir la veda de periodistas estrellas. 

Así es.

¿Es usted rico?

No. Vivo muy cómodamente, mi familia también, tengo la vida asegurada pero porque han sido cincuenta años de trabajo brillante y bien remunerado.

¿A veces se confunde la falta pluralidad con dar una opinión en el periodismo?

Si eres plural en tus opiniones no hay problema. Sin embargo, y por esa falta de pluralidad, el periodismo está viviendo la peor etapa de su vida. Falta la pluralidad y sobra el show. Dado el estado de las cuentas de las empresas periodísticas, el periodismo de investigación ha dado paso al chau chau. Todo son coloquios con programados enfrentamientos y el que dice la estupidez más solemne se lleva la palma. Antes la noticia no era tal hasta que no se contrastaba con todas las fuentes posibles. Hoy eso ha dado paso a una barbaridad: no permitas que la realidad te estropee una noticia.

¿Quiénes son los dueños del periodismo? 

En España hoy, a excepción de Atresmedia y Mediaset, con la torpeza infinita de Televisión Española por la publicidad, son las dos únicas empresas rentables. Las demás están en quiebra técnica.

Cuando esto ocurre no le puedes pedir demasiada independencia a los periodistas de batalla. Hoy dirigen los consejeros delegados y los directores de medios tanto en televisión, como en prensa, radio y digitales. Son gente muy poco apta.

¿Cómo ha cambiado internet el paradigma de la comunicación?

Internet es algo que España no se ha dado cuenta que llegaba y nos ha pillado con el paso cambiado. Internet es el único medio que carece de control. Eso tiene una parte muy positiva: todo aquello que no tiene control, es más libre. La mala: no hay constatación de que lo que lees es cierto y no es un bulo. En definitiva, faltan directores que sepan lo que se traen entre manos. No se puede dirigir un periódico sin haber salido a la calle; no se puede dirigir una emisora de radio sin saber lo que es; no se puede dirigir una televisión haciendo radio televisada.

El periodismo deportivo actual ¿se lo han cargado los gabinetes de prensa?

El periodismo deportivo se lo ha cargado el desconocimiento de los directores y en algunos casos la comodidad de los periodistas. Yo siempre he tenido un equipo estupendo, que investigaba, y que si contaba algo que no se ajustaba a la realidad, sabía lo que le esperaba por mi parte: quince días y sanción económica. Actualmente el periodismo deportivo es una chapuza, con mínimas excepciones.

Por ejemplo.

Santi Segurola. Te puede gustar más o menos pero es un tío plural que sabe lo que hace.

Dice que calla dos noticias muy gordas y trascendentes que no va a dar. En este caso, ¿cómo qué actúa, como amigo con los afectados, como periodista…?

Actúo como periodista responsable. Lo he sopesado mucho pero dar aquella noticia iba a generar tal desilusión y tal desasosiego en el país, que he preferido guardármelas. Y ya no es el caso.

¿Deportivas o políticas?

Deportivas.

Eso en lo deportivo. Usted ha vivido muchos momentos importantes de la historia de España, como por ejemplo el 23 F. ¿Tiene alguna noticia guardada en la manga que podría hacer temblar los pilares del Estado?

No. Todo lo que he sabido lo he contado. [Se lleva el Cohiba a la boca y da una amplia calada]. Porque eso no desilusiona, eso ayuda. Los españoles son una superpotencia porque sobrevivir a los dirigentes que hemos tenido y tenemos es un ejemplo de grandeza.

¿Por qué no ha vuelto desde 2002?

En 2002 me fui porque se me cruzó en el camino un dictador llamado José María Aznar y porque me equivoqué. Ya me lo avisó Luis Herrero cuando decía que no me fiara de los políticos. Era consciente de que algo teníamos que hacer porque el imperio del monopolio (Prisa) tenía un ejército sofisticado y nosotros teníamos como única arma un tirachinas al que a veces se le rompía la goma. Si alguien podía plantar cara era Telefónica. Entonces me senté con Aznar y le conté el proyecto avisándole de que no íbamos a ser amanuenses de nadie y posteriormente me senté con Villalonga, presidente de Telefónica. Pero la mala suerte de darme cuenta muy tarde de lo que era José María Aznar. Luego en el 2005 llegó mi enfermedad.

¿Volvería a la información deportiva?

No. Segundas partes nunca fueron buenas. Además ahora mis hijos están felices. Si entrara, lo haría como un elefante en una cacharrería.

¿Sus hijos han sufrido mucho?

Sí. No han sido infelices pero no han sido todo lo felices que debían porque veían a su padre con policías, ellos tenían que andar con seguridad… No es lo más adecuado para unos chiquillos. Luego los mandé a estudiar fuera cuando fueron amenazados de secuestro y ahora, uno de ellos, Luis, el pequeño, es interiorista de moda y Pepe, que hizo periodismo, no quiso ser el hijo de García. Actualmente es el que lleva todas mis cosas.

¿A qué oferta sobre la mesa no podría decir que no?

A la que me garantice mi independencia. A la que me deje ser García. Siendo consciente de que hoy no está la profesión como cuando me fui. Yo querría volver para intentar aportar mi granito de arena a quienes me han dado tanto, a mis oyentes y a mi país. El periodismo está totalmente diezmado por una facción que son los que dicen que sí a todo y por otro grupo que son los fanáticos. Le hace tanto daño a este país La Sexta como La Razón.

¿Le queda algo de Supergarcía? 

Eso fue un invento de Manolo Martín Ferrán que no vi mal. Pero yo nunca he sido súper. He sido José María, con muchas horas de trabajo, con constancia y perseverancia. Todo eso ha suplido mis infinitas deficiencias.

¿La sinceridad genera problemas?

Muchísimos, pero ojalá hubiera más sinceros.

Leyendo el libro Buenas noches y saludos cordiales se da uno cuenta de que parece que fue (y perdóneme) un hijo de puta. 

No me gustó que se hiciera el libro pero tampoco me pude negar. Le agradezco infinitamente el trabajo que ha hecho, pero a mí no me gusta. Y no me gusta porque no he tenido el poder que se me concede. Y si soy como dice ese libro, soy un hijo de puta.

¿Dar miedo le hacía poderoso?

Dar miedo me da pena. Quería que me tuvieran el respeto por lo que hacía pero mi intención no era dar miedo.

¿El periodista puede ser amigo del político?

El periodista no puede tener excesivos amigos. Lo que no puedes tener es una dependencia ruin para tu medio. Si un amigo mío atropella a una anciana, siempre pregunto primero qué ha hecho la anciana. Sin embargo, en el ejercicio de mi profesión he tenido que ser a veces hasta cruel, no injusto, cruel con amigos míos. Los que lo han entendido, siguen siendo mis amigos. Los que pensaban que la amistad con García era una prebenda, lo han dejado de ser.

¿Ponía y quitaba usted a los entrenadores de la Selección Española?

Eso es rotundamente falso. Jamás en mi vida, ni antes ni después de mi retirada, he tenido la más mínima participación en eso.

¿El caso de Ángel María Villar ha sido la crónica de una muerte anunciada?

Ha sido una sorpresa muy desagradable. Estoy convencido, aunque crea en la justicia, de que Ángel María Villar no se ha llevado un euro que no era suyo. Sin embargo, ahora que he comprendido cómo actuaba la federación, he comprobado que Villar ha cometido errores gravísimos. No puedes llevarte treinta años en un cargo porque se termina convirtiendo en tu feudo.

¿Qué opinión le merece el Real Madrid,

club de su corazón? 

A mí, el Real Madrid me da pena. Es una grandísima institución pero el presidente es el tipo más negativo para el deporte y para la sociedad que he tenido la desgracia de conocer.

¿Tiene más poder el presidente del Real Madrid que el presidente del Gobierno?

Mucho más. Para ser presidente del Gobierno solo te tienen que votar. Para ser presidente del Real Madrid tienes que tener veinte años de antigüedad como socio y setenta millones de euros en la cuenta corriente. Florentino Pérez es un cáncer para la sociedad. Tiene poder ilimitado en los medios de comunicación. A Florentino no le hacen entrevistas, le hacen felaciones.

Fíjese si tiene poder que consiguió la venta de la ciudad deportiva para construir las torres. 

Ese fue mi primer encontronazo con Aznar. Todos los presidentes del Real Madrid han querido dar ese pelotazo. Cuando se lo autoriza voy a ver a Aznar y me dice que hay que ayudar al Madrid. Yo le dije que como presidente tendría que ayudar también al Valencia, al Gijón, al Sevilla… Al Madrid le regalaron 150 mil millones de pesetas que le duraron lo que una chocolatina en la puerta de un colegio. Florentino paga para hacer campaña contra mí, paga por una campaña contra los árbitros y a favor de Bale. No es un tipo recomendable.

-Le suena el teléfono. Es su hijo Pepe. A lo que parece una pregunta por parte de su hijo, García responde: “sí, es buena gente”. Seguidamente hablan de un viernes, de seis personas. Me pide papel y boli y hace unas anotaciones. “Sí, me ha llamado él. Es el consejero delegado de…” y cuelga.-

¿Valora más la admiración de los amigos

o de los enemigos?

Valoro todo tipo de admiración pero es más gratificante la de los enemigos.

¿Tiene muchos enemigos?

Por supuesto. La unanimidad es de tontos. Los enemigos te hacen más grande.

¿Sus duras críticas le han provocado

el aislamiento en la profesión?

No.

¿Llegó a tener el ego por las nubes?

No. O por lo menos no he sido consciente de tenerlo. No sé si alguien considera que lo he tenido.

¿Odia a Prisa? 

No odio a nadie. Un católico practicante no contempla el odio. Lamento que Prisa le haya hecho y le siga haciendo tanto daño a este país. Es un monopolio irregular que se ha valido de ayudas políticas porque por el mal hacer de, sobre todo, Juan Luis Cebrián, está en quiebra técnica. Su deuda es descomunal y las ayudas que se le presta son inverosímiles en el mundo del periodismo. Es dramático que con ellos, que nos han maltratado tanto, tengan ese trato y no lo tengan con los demás. Un periodista no puede ser empresario. Mira si no un líder y un muy buen periodista como Pedro J., ha sido un pésimo empresario. Se marchó de El Mundo con una deuda importantísima. Un niño de papá como es Cebrián, con su padre en los sindicatos verticales, entró como redactor jefe, mientras que en el diario Pueblo había un grupo de periodistas como Tico Medina, Vicente Talón o Jesús Hermida, que empezaron en la calle como reporteros.

¿Sigue habiendo trato de favor con Prisa?

¿Cómo es posible que con el comportamiento irregular que Prisa ha tenido con este gobierno de Rajoy, la vicepresidenta del Gobierno, en persona vaya a Barcelona a presentar la edición de El País?

¿Puede entrar en la Cadena Ser?

Hasta hace muy poco no. Estaba vetado. Se sigue practicando la censura en el siglo XXI. Un político muy destacado fue invitado por Gemma Nierga, y éste a su vez debía llevar a un invitado cada semana. Propuso empezar conmigo. Gemma me dijo que sí aceptaba y yo le dije que adelante pero que no me lo iban a permitir. Y así fue. No le permitieron llevarme de invitado a su programa.

¿Tiene rencor hacia alguien?

Me he olvidado de todo lo pasado. Quiero sumar.

¿Lo que ahora es Atresmedia es lo que usted quiso montar con Telefónica?

Sí, pero una Atresmedia diferente. Yo no iba a permitir que mi empresario dirigiese La Razón y La Sexta.

Hablemos de política, bueno si le interesa…

Por supuesto.

¿La monarquía parlamentaria está caduca?

No, pero no me parece una forma de gobierno. Por ser hijo de papá no puedes ser rey. En este caso hemos ganado. Felipe VI es un hombre preparado, responsable. Pero, ¿y si nos llega a salir tonto?

¿Y la Constitución del 78?

Hay que actualizarla y pluralizarla.

¿La situación de Cataluña se soluciona con cárcel? 

No. La situación ni se soluciona con la cárcel ni se soluciona con el dinero. Aquí lo que ha sucedido es que desde tiempos de Felipe González se necesitaban los votos de Cataluña. Pujol, un tipo indeseable, vivió muy bien de eso. El primer error vino cuando trasladamos las competencias territoriales del Estado a las comunidades autónomas.

Usted dijo a Rajoy que iba a ser el sucesor de Aznar. Dígame el sucesor o sucesora de Rajoy. 

Son cosas totalmente diferentes. Había tres posibles, Jaime Mayor Oreja, Rodrigo Rato y él. Mayor Oreja no podía ser porque el prepotente del bigote quería seguir mandando; Rato no podía ser porque no había un medio de comunicación que no tuviera un dossier completo de los negocios completos de la familia Rato. Solo quedaba él y se lo dije: tienes algo muy bueno. Pasas por los sitios y no manchas. Lo malo, que pasas por los sitios y no limpias.  Yo espero que no se cumpla lo que Rajoy quiere que es morir en la cama.

¿Habla a menudo con el presidente?

Hace tiempo que no charlo con él.

¿Quién sería un buen presidente del gobierno?

Alguien nuevo. No me gustaría entrar en el juego de las adivinanzas pero a mí hay un tipo que me encanta y es Albert Rivera.

¿Cómo es José María Aznar en las distancias cortas?

No es un tipo recomendable. Hubo un tiempo en que se centró en su cuerpo con su tableta y demás, y se le olvidó la cabeza. Es un hombre prepotente, es un hombre distante, soberbio. Permanentemente enfadado. No le quiero llamar nazi, ni mucho menos, pero practica el nazismo. O conmigo o contra mí. Además, toda la corrupción del PP viene de los tiempos de Aznar. Soy amigo de Juan Villalonga y le he dicho alguna vez que además de ser compañero de pupitre del ex presidente, ¿qué conocimientos tenía para ser presidente de Telefónica? Todo es igual. ¿Qué conocimientos tenía Miguel Blesa para presidir Bankia? Y ahí tienes al hijo de Aznar llamando a Blesa para que patrocinara yo que sé.

¿Y qué me dice de los puestos directivos en grandes empresas que ocupan los dirigentes políticos?

Cuando salió de política Esperanza Aguirre, la llamaron para una empresa de cazatalentos que le pagaba 307.000 euros anuales. Y digo yo, en vez de una empresa de cazatalentos, a Esperanza Aguirre deberían haberla fichado en una empresa de caza chorizos. Después hay algo muy curioso que habría que investigar. Tú coges hoy el AVE para ir a Zaragoza y no para en Guadalajara. Para en una finca de Guadalajara, concretamente en un latifundio propiedad de la familia del marido de Esperanza Aguirre. ¿Por qué?

¿Cuál ha sido el mejor momento en lo profesional?

El que más he disfrutado ha sido el momento de la creación de Antena 3 de la mano de Antonio Martín Ferrán. Nunca he sido más feliz.

¿Y el peor?

He vivido momentos muy difíciles. (Se toma su tiempo). Seguramente el peor fuera la matanza de la Plaza de las Tres Culturas en Méjico en 1968. Me jugué la vida pero mereció mucho la pena. Otra noche muy amarga aunque con final feliz fue cuando retransmití el 23F.

No era noche para hablar de deportes.

Hubiese sido absurdo. Había una noticia y salí a cubrirla al Congreso.

¿Se puede sacar algo positivo del cáncer? 

Que hay que luchar y no tirar la toalla. Aprenden que muchas veces que te quejas eres un mierda. La salud es impagable.

Ya sé quien cree que no hace buen periodismo deportivo, pero ¿quién sí lo hace?

Santiago Segurola, Javier Ares. Alguno más habrá pero se pueden contar con los dedos de una mano.

¿A quién escucha ahora José María García?

A nadie. Es que me cabreo y prefiero no escuchar.

Un amigo dice que los niños son adultos con menos experiencia. ¿Y los adultos como usted?

Un adulto es alguien que se arrepiente de los muchos años que ha perdido. En mi caso he perdido mucho tiempo en dar la noticia antes que el otro cuando lo realmente importante es dar la noticia bien.

¿Es usted feliz?

Ahora que estoy en la última etapa de mi vida puedo decir que con lo único que soy feliz es ayudando a los demás. Le eché una mano a una señora con cáncer de mama que tenía seis meses de espera para una resonancia magnética en la Seguridad Social y pude hacer que se la hicieran en una semana.

¿A qué dedica su tiempo?

Me dedico fundamentalmente a mi equipo de fútbol sala [Inter Movistar] que es campeón de España y Europa, a algunos negocios que lleva mi hijo y a leer.

Gracias por su tiempo, don José María.

Perdona, ¿puedo hacerte una pregunta?

Por supuesto. 

¿Cómo va vuestra revista?

La publicidad llega con cuentagotas pero somos perseverantes. 

Sabes, en EE.UU. cuando hay una crisis económica como la de 2008, el gasto de las empresas en publicidad se dispara exponencialmente. Sin embargo en España es lo primero que se elimina. ¿Es curioso no? Tenemos mucho que aprender. Ánimo.

Gracias. 

A ti.

-Se va como ha llegado, con el puro en la boca, el chaleco de lana sobre los hombros y pagando la cuenta.-

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