José Manuel Guerra

“Al fondo a la derecha, junto a la nutria disecada, ahí está mi despacho”, eran las indicaciones que me daba por teléfono el profesor José Manuel Guerra para encontrar su laboratorio en la Facultad de Biología, en el departamento de Zoología. Hemos conocido a un biólogo, experto en el medio marino y, en concreto, en una familia de crustáceos. No los que nos zampamos cuando celebramos algo, Guerra investiga a los caprélidos, primos hermanos de las cigalas, percebes y centollos. Nos cuenta el profesor Guerra que, a pesar de ser sevillano, ha estado desde muy pequeño en contacto permanente con el mar; su pasión por la naturaleza era tal que decidió formarse y desarrollar su perfil profesional en algo que, para él, se podría considerar en algunas ocasiones incluso un hobby. Ha viajado por medio mundo descubriendo nuevas especies y dando nombre a nuevos “bichos” descubiertos. Actualmente está afincado en Sevilla y compagina la docencia en la universidad con las tareas de investigación en su laboratorio. – 
José Manuel Guerra

Puede resultar extraño que, siendo de una ciudad de interior, nos encontremos con un biólogo marino sevillano, pero José Manuel aclara que, desde que era un niño, le ha fascinado la fauna de los mares y océanos. Recuerda cuando viajaba con la familia a las costas de Málaga o Cádiz y él se pasaba las horas buceando y observando rocas y algas. En 1998 se licencia en Biología con el mejor expediente de su promoción a nivel nacional, ha obtenido premios y reconocimientos del Ministerio de Educación y Ciencia, Ayuntamiento de Sevilla o la Real Maestranza de Caballería, entre otros. Tres años más tarde se doctoró obteniendo la calificación de cum laude. Hace unas semanas ha obtenido la cátedra en su especialidad. Estamos ante un auténtico talento: además de las funciones propias de su puesto en la universidad, por su perfil de experto, en algunas ocasiones ha actuado como revisor científico en publicaciones especializadas y organizado congresos y seminarios a nivel nacional e internacional.

Su laboratorio está especializado en la familia de los crustáceos caprélidos. Estos crustáceos viven en agua marina y pueden pasar desapercibidos por su pequeño tamaño. Su aspecto se asemeja al de una mantis religiosa, una gamba o un cangrejo, dependiendo de su tipo. Viven en el fondo del mar, nacen y se desarrollan de manera muy rápida, y pueden ser de gran ayuda para la humanidad. Estos animales son ricos en sustancias como Omega3 y en ocasiones son utilizados en piscifactorías con fines comerciales para la alimentación de otros peces. Muchos de ellos viven en zonas contaminadas, actúan como bioindicadores y nos permiten, con su aparición, conocer el nivel de contaminación de unas zonas u otras, lo que supone un ahorro en tecnología, costes, etc. caprélidos

Nos confiesa que la parte que menos le agrada de su trabajo es la burocracia. Guerra, además de investigar, gestiona y administra su laboratorio, en el que trabajan varios profesionales y becarios en la investigación de este tipo de seres. En muchas ocasiones le cuesta conseguir ayudas y becas para seguir adelante con sus proyectos. Una verdadera pena, ¿no creen? Como en otros campos, la taxonomía no está apoyada desde las instituciones como a José Manuel le gustaría y, salvo algunos proyectos con laboratorios farmacéuticos, los entes privados tampoco aportan mucho. Para Guerra, la taxonomía es una rama fundamental de la ciencia, quizás una de las más importantes: descubrir y poner nombre y características a especies nuevas nos puede ayudar en el futuro ante posibles plagas o cambios ambientales.

Un total de 63 especies nuevas descubiertas para la ciencia a lo largo de su carrera. En 2014 el equipo de José Manuel logró colar en el top ten de nuevas especies descubiertas a uno de su caprélidos, el Liropus minusculus. Junto a expertos canadienses descubrieron esta “minigamba” que vive en el litoral del Pacífico nororiental. Esto fue un reconocimiento que ayudó a la difusión de su trabajo, algo que gusta, nos cuenta Guerra, pero “no te hace ser el rey del mambo, nuestro trabajo es muy bonito, pero tiene una carga de horas enormes detrás y hay que seguir trabajando con esta fauna”. Le preguntamos si es más importante para él descubrir nuevas especies o el bien que dicho descubrimiento pueda aportar a la humanidad: no sabría con qué quedarse, si con el romanticismo de descubrir nuevas especies o lograr que estos seres tengan utilidad para la salud.

Actualmente trabajan desde Sevilla, pero mantienen un contacto profesional con diferentes lugares del mundo; una de las últimas especies que están estudiando viene desde Brasil. El modus operandi en muchas ocasiones es la obtención de muestras en el campo de trabajo y la posterior investigación en el laboratorio situado en Reina Mercedes. Estamos ante una profesión costosa en cuanto a instrumentación, desplazamientos… lo ideal sería poder trabajar in situ con los propios crustáceos, pero esto a día de hoy es casi imposible. Dos caprélidos

Cuando esta Navidad estéis sentados en la mesa y cojáis una gamba, acordaros del profesor Guerra y sus caprélidos, que son primos hermanos… y quién sabe si en un futuro terminaremos degustándolos, que con la nueva cocina nunca se sabe. Por cierto, para nuestro biólogo sus favoritos son los percebes, será por su sabor o por sus propiedades. Después de haber conocido a José Manuel ya no sabe uno qué pensar. – 

Comentarios

Dejar un comentario

Tu eMail no será publicado

Debes usar estas HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>