El impuesto revolucionario hostelero

De los creadores de los risottos con nata y arroz bomba flotando en el plato  desconsolados sin que nadie les auxilie, de los rectángulos rojos sumergidos cual esponja en soja chunga y servidos calentitos (muy monos, por cierto), también conocidos como tatakis de atún “del alma Brava“, y del “te cobro 6 euros por una albóndiga de Kobe… Bryant de Móstoles” aplastada, metida entre dos panes y un puñado de patatas paja de bolsa, llega el atraco a mano armada: te la meto con pan y aceitunas porque yo lo valgo.
¡Llega a nuestros bares y restaurantes el nuevo impuesto revolucionario! Se viene dando en varias modalidades:

Servicio

Aunque sea ilegal, no me parece mal. ¡Avísalo! Puedes poner un cartel en la puerta dando opciones:

a) Si quiere que le sirva un camarero (de los de verdad), se lo cobraremos aparte y cuesta…

b) Si quiere que le sirva un llevador de platos, le cobraremos…

c) Sírvase usted mismo y le cobraremos los precios que aparecen en la carta  (con el IVA incluido o no incluido, con los SM -según mercado- para juguetear con el precio, etc… aunque esto es para darle otra pensada).

Después de vivir en Londres nueve años de mi vida, se presupone que debería estar acostumbrado, ¿no? Aunque allí también es ilegal, está muy institucionalizado, pero tiene un porqué que aquí nunca se ha dado. En los principales países anglosajones los bares y restaurantes servían comida para llevar take away, y eso era lo normal. Para poder darle más servicio a sus clientes y diferenciarse, empezaron a poner algunas mesas con el fin de que cualquier cliente que quisiera pudiera comer sus productos allí mismo.

Poco a poco los mismos clientes demandaban platos, cubiertos y alguien que se lo sirviera y, si era con una sonrisa, cosa escasa con las inclemencias meteorológicas del país, pues mejor que mejor. Así se empezó a instaurar el Service Charge: en Europa de un 10% y en América de un 15%, eso sí, opcional, aunque mal visto si no lo dejas, sobre todo en USA, ya que el sueldo final de un camarero depende básicamente de las propinas.

Pan y picos

Para mí, es superimportante que los bares y restaurantes tengan un buen pan: es parte de nuestra dieta mediterránea; me parece básico tener un pan rico y de calidad, lo mismo con los picos y regañás, pero que me los pongan y me los cobren sin pedirlos es como si me traen un chuletón sin pedirlo y me lo incluyen en la cuenta (¿te imaginas si soy vegetariano?).

Esto también es ilegal. La única forma de hacerlo legal es que te lo pongan en la carta como un plato más que puedas elegir. Estaría bien que lo avisaran antes de que entraras en un establecimiento, más que nada porque de toda la vida se ha incluido como un complemento en todos los bares y restaurantes (no gratuitamente, sino incluido en el escandallo de los platos).

Además, por si esto fuera poco, no lo incluyen por mesa o cesta, sino por cabeza (sean niños o mayores, tengas dentadura o no), y, si pides más, no te extrañe que te lo carguen dos veces.

Aperitivo

Con el aperitivo pasa lo mismo que con el pan: te pides una cerveza con la comanda inicial de las bebidas y amablemente te lo ponen… en la cuenta también. ¿Acaso te creías que estabas a salvo? Por supuesto, la mayoría de las veces, también se cobra por cabeza. Una vez más, la opción de decisión brilla por su ausencia.

Cubiertos

Suena a coña, pero que te cobren los cubiertos cuando vas a un sitio a comer… ¿Cuánto me descontarían si me llevo los míos, mi mantel, mis platos…? Y si uso los del local, ¿me los puedo llevar después a casa o los estoy alquilando?

Si descontásemos de las cuentas los platos mellados, los cuchillos que no cortan, las copas de vino de Pinypon, los manteles con manchas, con agujeros, sin planchar… o los no manteles, ¿te imaginas la cara del hostelero? La misma que se me queda a mí cuando me llega la cuenta con el impuesto revolucionario e ilegal que se me intenta meter, ¿no creen?

La pregunta es: ¿por qué me pones en la tesitura de tener que quejarme para que me quites de la cuenta algo que no te he pedido, que en la mayoría de los casos no está ni en carta y que además suele ser ilegal? ¿Es para que me sienta mejor y vuelva? Yo no lo entiendo y agradecería recibir comentarios e impresiones de todo tipo para así poder aprender y visualizar este fenómeno desde otras perspectivas.

Por lo visto, según algunos señores hosteleros, con decir que no lo quieres, lo retiran y se lo llevan sin cargo alguno. Me pregunto entonces por qué no siguen este mismo sistema con todos los platos de la carta y me los ponen todos en la mesa sin pedirlos como un pase de modelos, así sería más fácil elegirlos, ¿no crees? Aunque igual no serían reutilizables para otras mesas… ¿o sí?

Todos estos son trucos en hostelería que utilizan algunos “listos” para que te creas que los precios de la carta son baratos, pero al final te cobran doble. Llevo trabajando en hostelería desde antes de que pudiera legalmente hacerlo y esta nueva moda, la verdad, no la entiendo. Lo que sí entiendo es que al pagar la cuenta quede un mal sabor de boca.

Rafael Bellido
Rafael Bellido

Presidente de la Federación de Sumilleres de Andalucía y de Sevilla.

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