Hi Corea!

Formada en algún momento de 2012, cuando tres músicos que provenían de distintas aventuras ya extintas decidieron unir fuerzas, Hi Corea! es una banda que se mueve con comodidad entre los amplios límites de la psicodelia. De una psicodelia moderna y desprejuiciada, luminosa y puntillista, que toma elementos de muchos géneros diferentes (del rock progresivo a la electrónica más experimental, del r’n’b al pop melódico de los sesenta) para construir canciones de estructura volátil y textura cambiante. Canciones que estallan en multitud de arreglos y detalles minúsculos, que acumulan líneas melódicas y estribillos inesperados, que funcionan como pequeños viajes hacia algún universo colorista y extraño.

Cuenta Berni Ruiz, guitarrista de Hi! Corea, que de sus bandas anteriores le queda “el gusto por cuidar las armonías vocales”. Una afirmación a la que se suma su compañero Carlos Moreno, responsable de los teclados y sintetizadores, que añade además “el trabajo exhaustivo en los arreglos. Cada sonido tiene que ser único; es algo que aprendí del productor Paco Loco, que a veces dejaba alguna pista de un disco encendida, casi sin volumen, y te decía que “aunque no la escuches, está ahí””. Teniendo esas ideas en la cabeza, decidieron formar una banda que, según Carlos, “debía tener la forma de un cuarteto vocal con dos voces masculinas y dos femeninas, en el que todos pudiéramos tocar varios instrumentos. Clarisa vino un día a tocar con nosotros, se sentó en la batería, cantó, tocó el teclado y las percusiones, y ahí comenzó todo”. Añade Clarisa Guerra que aunque al principio se dedicaba a la batería, su papel fue mudando con el tiempo porque “las melodías y las armonías vocales que manejamos son muy exigentes y requieren casi dedicación plena. Los ritmos, por su parte, también fueron evolucionando hasta coger una entidad que es difícil de explicar”, y eso les obligó a sumar dos músicos a la causa, Isidro Lucuix y Pepe Benítez, hasta completar una formación que es la que ha dado forma al segundo EP de la banda, Even nature, un coqueto vinilo de diez pulgadas, que expande aún más su particular receta sonora y que ve la luz estos días.

Hi Corea! es un nombre que suena a chiste privado, a frase sacada de algún libro o de alguna película.

(Berni): Al principio se trataba de un chiste privado entre Clarisa y yo, que fue evolucionando hasta llegar a Hi Corea! Nos gusta cómo suena, las cosas que evoca; tiene un punto ambiguo y positivo.

(Clarisa): A mí la palabra “corea” me gusta por su ambigüedad: puede entenderse como una distopía, pero también como una sencilla invitación a corear nuestras canciones. Y ya hemos comentado que las armonías son nuestra alma mater.

Vuestro primer EP, Odd nature, mezclaba diferentes estilos y ambientes en apenas cuatro canciones, con el único hilo conductor de una psicodelia anclada más o menos en los setenta. ¿Esa indefinición era aposta? ¿Una manera de poner sobre la mesa todas las posibilidades que podía desarrollar la banda?

(Berni): Más bien se debe a una búsqueda constante de estilo, a que nos gusta ver las canciones como pequeños universos, todos diferentes entre sí. Es algo que también nos sucede como oyentes, que preferimos las bandas que pueden sorprenderte antes que esas con un estilo demasiado definido.

Y ese gusto por las estructuras laberínticas y la multiplicidad de arreglos, por desarrollar pequeñas canciones dentro de las canciones, ¿de dónde viene? ¿Hay una intención cinética, una voluntad imaginista detrás de todo esto? ¿O simplemente es que tenéis demasiadas ideas y no queréis dejar ninguna detrás?

(Berni): Hay un poco de esas dos cosas. Por un lado, nos gusta la idea de que la canción sea capaz de cogerte de la mano y llevarte por un camino lleno de matices; que en cada escucha se descubran nuevos elementos. Por otro lado, hemos escrito nuestro nuevo EP dejando mucho margen para improvisar juntos, y eso ha provocado que las canciones tuvieran un toque mucho más progresivo, con pasajes dispares entre sí, que le dan ese punto cinético del que hablas.

(Clarisa): Es cierto que la improvisación ha jugado un papel importante en este nuevo EP. Llegamos a encerrarnos los cinco en una casa de campo para trabajar las canciones, y podíamos pasar veinte minutos seguidos desarrollando una misma idea: eso sí que era un laberinto. Al final han quedado temas que están alrededor de los seis minutos. No está tan mal: ¡podría haber sido peor!

Vuestro nuevo EP se titula Even nature. ¿Qué relación guarda con el anterior? ¿Forman parte de una serie, quizás?

(Clarisa): Cuando se publicó Odd Nature ya sabíamos que después vendría Even Nature. No significa esto que los temas ya estuvieran planteados y que hayamos preferido esperar dos años para sacar otro EP, pero sí éramos conscientes del tipo de evolución natural que el grupo sufriría de un disco a otro, y nos parecía interesante recoger este crecimiento musical y personal.

(Berni): De hecho, en el diseño físico las caras del EP aparecen marcadas como C y D, y las portadas son complementarias. Como señala Clarisa, se trata de la otra cara de la moneda: Odd nature  era más orgánico, algo más directo, mientras que en esta ocasión hemos investigado con cajas de ritmo, los sintetizadores tienen mucho más presencia, y también existe un punto más progresivo en las estructuras. Eso sí, siempre manteniendo un sonido y una forma de arreglar los temas que sirve de hilo conductor.

Como ya sucedía en el primer EP, cada una de las canciones parece apuntar en una dirección diferente. Common people, por ejemplo, recuerda a todas esas bandas de neopsicodelia que han surgido en los últimos años, cosas como Tame Impala, MGMT o Jagwar Ma.

(Carlos): Yo incluiría también en esa lista a Pond, una banda de la que Berni y yo somos bastante fans. Pero también creo que el EP tiene toques de R&B contemporáneo, sobre todo en las bases y los estribillos.

(Berni): Nos preocupa tener un sonido y un estilo reconocible, aunque imagino que esto es lo que piensan el noventa por ciento de las bandas sobre sí mismas. Dicho esto, sonar un poco como las bandas que más escuchas es inevitable, es algo que ha pasado siempre.

Electric shades, por su parte, me recuerda al rock progresivo de la última época; a bandas como Queen, que muchas veces estaban al borde de lo hortera (aunque en este caso, por fortuna, esa línea no se llega a cruzar). 

(Carlos): Se trataba de un experimento. Berni llegó al local de ensayo con una línea de voz y una guitarra acústica, y destruimos literalmente esa idea para reiniciarla desde otro enfoque: bajos con distorsión, mellotrones, guitarras armonizadas y muchos acordes vocales. La parte final consiste en dos versiones del mismo pasaje, una más pop y otra más electrónica.

Space waltz, para terminar, es la que más recuerda al primer EP, con todos esos sonidos pastorales que suenan al principio y esa infinita progresión atmosférica que se va desatando después. Para mí, se trata de la canción que mejor representa a la banda.

(Carlos): Fue el primer tema del EP que compusimos. Mantiene de algún modo la esencia de Odd Nature, pero con la diferencia de que base rítmica experimenta con ritmos cercanos a ritmos más urbanos, como los del footwork, el juke, o el  UK garage.

En todos los casos, las letras parecen desarrollar pequeñas historias, como si esa voluntad cinematográfica de la que hablábamos más arriba tuviera también un sustrato literario. ¿Cuál es vuestra inspiración a la hora de escribirlas? 

(Carlos): Las letras son historias imaginarias escritas a partir de vivencias personales. Nos gusta construir esos mundos fantásticos, pero siempre empezando desde nuestra propia realidad.

(Clarisa): Como dice Carlos, la fantasía y la realidad se mezclan en las letras. Son pasajes oníricos basados en hechos o sentimientos concretos.

Me llama la atención que no publiquéis discos, sino EPs en vinilo. ¿Es el formato ideal para esta época de Youtubes y Spotifys, en los que cada vez tiene menor vigencia el concepto de álbum? ¿O quizás es que, precisamente las características de ese formato (menor duración, mayor libertad a la hora de experimentar), permiten desarrollar todas las ideas que tenéis sin miedo a que el oyente se aburra?

(Carlos): Es cierto que vivimos en un mundo donde todo se consume muy rápido, pero el formato EP nos gustaba porque permite tratarlo con mucho cuidado: diez pulgadas, prensaje a 45 rpm. De momento, pensamos en el conjunto Odd Nature/Even Nature como una progresión musical y artística, por eso los diseños son similares y con una variación de color. Pero una vez cerrado este ciclo, lo siguiente puede ser un mini LP de siete canciones. No es algo que nos obsesione.

Hablando de cuidar el diseño, si hay que publicar algo en formato físico, ¿mejor que sea bonito? ¿Os interesa el mundo del coleccionismo? ¿Acumuláis discos en casa como si fuera una enfermedad?

(Clarisa): Sí y no. Sí a un diseño muy cuidado y que aporte algo más a las canciones, porque si no es así, ¿qué sentido tiene un disco físico en la era digital? En cuanto a lo de acumular discos en casa, mi respuesta es no, porque no me gusta acumular objetos porque sí. Tengo una colección de vinilos, pero cada una de las piezas tiene un sentido: rememorar algún concierto al que haya ido y me haya gustado mucho, rememorar un viaje, revivir determinadas época de mi vida, que estaban marcadas por un artista determinado, recordar a ciertas personas. Si un disco no me emociona o no significa demasiado para mí, prefiero escucharlo en Spotify, pero me gusta pensar que, entre quienes nos escuchan o nos han escuchado alguna vez, hay gente que querrá guardarse ese trocito de nosotros para siempre porque le haya emocionado. Lo físico puede acumular polvo, pero lo digital muchas veces se esfuma.

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