Helios Gómez

Cuando me siento en mi cama

yo repasaba mi memoria

de lo que a mí me ha pasao

se podía escribir una historia

Soleá de Triana
Quien se sentó en la cama para recuperar la memoria de un gitano trianero anarquista, dibujante, soldado y poeta, fue una alemana, Ursula Tjaden, a la que debemos Helios Gómez. Artista de corbata roja, la biografía que rescató del olvido a este artista. 

Nació en Triana en mayo de 1905 y, aunque no está demostrado, siempre presumió de su origen gitano. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios decoración cerámica, trabajó como ayudante de pintor en La Cartuja mientras asistía a clases nocturnas en Bellas Artes. Se forma artística e ideológicamente en la Sevilla del primer tercio del siglo XX, Sevilla La Roja, agitada por las luchas obreras y con la Exposición Iberoamericana en puertas.

Las circunstancias moldean al joven ceramista hasta convertirlo en un líder revolucionario y artista combativo. Con dieciocho años ingresa en la CNT y comienza a publicar en la revista anarquista Páginas Libres, dirigida por Pedro Vallina y editada por Blas Infante, mientras se relaciona con los movimientos vanguardistas, algo insólito en aquella Sevilla monopolizada por el regionalismo. Su primera muestra en el café Kursaal (1923) de dibujos de influencia cubista y futurista provocó rechazo; luego expuso en Madrid y Barcelona, donde sí fue bien acogida. Asesinados en el parque.

La inminente Exposición del 29 propició conflictos en la ciudad y la brutal represión del régimen de Primo de Rivera. Helios es despedido por participar en las luchas obreras y marcha a París en 1927, donde expone y colabora con revistas españolas en el exilio y el semanal Vendredi. Allí es procesado por manifestarse contra la ejecución en EE. UU. de los anarquistas italianos Sacco y Vanzetti, siendo expulsado del país galo. Viaja a Bruselas, Amsterdam, Viena, Moscú y Berlín, un periplo que le permite conocer las vanguardias e incorporarlas a su obra, sobre todo el constructivismo ruso y el agit-prop alemán. “En esta ciudad (Berlín) comenzó mi educación artística”, reconoció él mismo.

Regresa a Barcelona en 1930. Trabaja en diarios barceloneses y colabora en publicaciones de izquierdas como Mundo Obrero. La Asociación Internacional de Trabajadores publica en Berlín Días de ira, su primer libro de dibujos y poemas que critican sin piedad la dictadura, el reinado de Alfonso XIII y el papel opresor de la Iglesia. Romain Rolland, Nobel de literatura, escribe de sus dibujos en el prólogo: “heroísmo de líneas y de ritmos que (…) aseguran desde el presente un valor clásico”. Desde la dedicatoria de Helios, “A todas las víctimas del fascismo mundial”, hasta los títulos de sus dibujos (El capitalismo, La religión, El fascismo, El verdugo, etc.), denotan su voluntad de denuncia y su fe en el arte como motor revolucionario.

En julio publica Por qué me marcho del anarquismo, un texto donde explica su alejamiento del credo anarquista y su ingreso en la Federación Comunista Catalano Balear (FCCB). Esta evolución política se refleja en sus dibujos, que se despojan de la abstracción para incorporar la vida real. En octubre es encarcelado en la Modelo de Barcelona junto a otros republicanos -entre ellos, Lluis Companys- y al salir se traslada a Bruselas hasta que, una vez proclamada la Segunda República, vuelve y participa en el asalto a la cárcel de mujeres barcelonesa. En julio de 1931 se suma a la huelga general en Sevilla. Es expulsado de la FCCB e ingresa en el Partido Comunista de Madrid; en el congreso del PC de Sevilla en 1932 es acusado de trotskista por sus críticas a los dirigentes comunistas; en mayo lo encarcelan en Madrid y luego en Jaén; en junio, viaja a Moscú para representar a España en el Congreso Internacional de Artistas Proletarios. La religión, días de ira.

Se establece en la URSS. En Moscú y Leningrado publica su segunda colección de dibujos La revolución española. Se evidencian cambios estéticos inducidos por la ideología comunista: desaparecen los elementos vanguardistas para entroncar con el realismo socialista y la propaganda revolucionaria. Sus dibujos, desgarradores, mueven a la acción. “Su problema, durante su estancia en Moscú, era la falta de libertad”, recordó Ramón J. Sender medio siglo después de su encuentro con el trianero en la capital soviética.

En febrero de 1934 regresa a España; publica en diarios barceloneses y en la revista Octubre. Estalla la revolución de los mineros asturianos y Helios es encarcelado en el Uruguay, un barco-prisión en el puerto barcelonés, por su participación en los disturbios. En el buque hace los dibujos de Viva Octubre, libro que sigue el estilo de La revolución española. “Una melodía que suena áspera y clama venganza”, afirma Jean Cassou en su prólogo.

Ya libre, viaja a Bruselas y regresa a Barcelona en la primavera de 1936, donde funda el Sindicato de Dibujantes Profesionales (SDP). Cuando estalla la guerra en julio, participa en combates callejeros y preside el SDP, encargado de la propaganda republicana. Durante la guerra civil combate como comisario político en los frentes de Aragón, Guadarrama, Madrid y Andalucía. la familia del parado, de revolución española

La guerra aflora lo peor del ser humano. Helios Gómez es expulsado del PC en diciembre de 1936 tras matar a un capitán republicano en El Carpio, “en una arbitraria y desafortunada medida disciplinaria”, según Tjaden. Su propio batallón quiso lincharlo, así que huyó a Madrid, y allí, en el frente, mató a otro capitán en un riña en 1937. “Se comportó como un dictador (…), mandó a gente a la cárcel de Carabanchel por no obedecerle”, recordaba Josep Bartolí, dibujante y amigo de Helios.

Ya en 1938, como miliciano de cultura de la división Durruti, realiza el cartel y la exposición sobre el líder anarcosindicalista leonés, además de hacerse cargo del periódico El frente. Retoma la actividad creativa; es un periodo claramente marcado por el conflicto bélico que cierra con cuatro dibujos, sus Horrores de la guerra: “el epílogo a un tiempo, a una lucha, a esperanzas perdidas y a su propia obra. (…) son sus últimos dibujos a tinta china en blanco y negro, convertidos en obras maestras”, según Tjaden. “Asombrosas obras que retratan el espanto y la infamia con la misma intensidad dramática que hiciera Goya con aquellos otros horrores de la guerra”, escribe Lombilla.

El fin de la guerra sitúa a Helios Gómez en el bando de los vencidos. Pasa tres años en campos de concentración franceses y argelinos, luego se establece en Francia. Con Mercedes Plana tiene a su hijo Gabriel, actual presidente de la Asociación Cultural Helios Gómez de Barcelona. En 1944 funda Liberación Nacional Republicana, organización de resistencia que en 1945 le lleva a la Modelo de Barcelona. Se bautiza en el 47 para contraer matrimonio eclesial en la España de los vencedores, luego funda la Casa de Andalucía en Barcelona. En el 48 vuelve a presidio sin juicio, acusado de asociación y propaganda ilegal, hasta 1954 a pesar de existir una orden de liberación desde 1950. Presos

Durante su última reclusión pinta unos frescos -por la insistencia del director espiritual de la cárcel- dedicados a la Virgen de la Merced. Esa capilla se conocerá como la Capilla Gitana, ya que todos los personajes pintados por Helios tienen rasgos gitanos. Increíblemente, en plena democracia (1996), se mandó cubrirlos con pintura blanca.

Desde su liberación (1954) hasta su muerte malvive vendiendo sus pinturas a los turistas. El 19 de septiembre de 1956 muere en el Hospital Clínico de Barcelona debido al agravamiento de su salud tras el último encarcelamiento.

Su vida y obra son la desgarradora crónica de la primera mitad del siglo XX. Del gitano de Triana Helios Gómez, como dice la soleá, se podía escribir una historia; lástima que, una vez más, hayan tenido que escribírnosla desde fuera.

Comentarios

Dejar un comentario

Tu eMail no será publicado

Debes usar estas HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>