Gretchen Talbot

Son las 12:30 del mediodía y una brisa desagradable alerta a los caminantes de una tormenta cuyas nubes ya no pueden retener más. Aún no rebosan pero lo harán en poco tiempo.

A la derecha, un bloque precioso con aires de solemnidad y de haber vivido una buena historia entre sus paredes. Es el antiguo Hotel América Palace, proyectado para la Exposición Iberoamericana de 1929. Uno de esos hoteles construidos con carácter efímero y que a sus adinerados huéspedes les venía como anillo al dedo su situación y cercanía a la entrada de la exposición. “Era el hotel de los señoritos que no podían pagar habitación en el Alfonso XIII o el Majestic (actual Hotel Colón)”, me comentan.

Gretchen Talbot

En una de las setecientas antiguas habitaciones de hotel hemos quedado con Gretchen Talbot, una chelista tutti de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS). Tras la puerta de entrada se escucha jaleo. No está sola. Tiene la visita de dos amigos, músicos, cómo no, que están afinando un chelo encima de la mesa de la cocina. Pasamos al fondo de un pasillo de techos altísimos hasta donde se encuentra la sala de estar presidida por una hermosa librería. “Me gustaría hacer la entrevista en mi casa. Tengo un piso precioso del 29. Me sentiría más cómoda aquí”, me comentó semanas antes por Whatsapp.

Gretchen es mestiza. De padre inglés, madre americana y nacida en Australia. Estudió en California en plena época hippie, posteriormente en Indiana. Trabajó en Heidelberg, y luego, después de una audición en Nueva York, fue de asistente de solista a Barcelona (OCB).

¿El interés por la música viene de tus padres?

Bueno, mis padres no son músicos aunque escuchaban todo el día música clásica. Él tocaba la guitarra en el instituto. Mi madre por su parte era muy creativa pero no es música tampoco aunque tocó trompa de joven. En EE.UU había programas en la escuela. Allí no tienes una clase de música semanal, si no que te dan un instrumento y ya en el instituto estás tocando en la orquesta.

Gretchen TalbotViviste el movimiento hippie en California, ¿cómo lo recuerdas?

La gente era muy cosmopolita. Fueron tiempos muy liberales en todos los sentidos. Aprendíamos a convivir todos juntos entre diferentes nacionalidades y eso me influyó en la personalidad. Para comprender a los demás debes ser abierto y ser empático porque además te hace crecer como ser humano.

¿Cuál ha sido la mejor etapa de tu vida?

Es complicado porque cada momento tuvo su importancia y me hizo crecer. Cada peldaño es una parte del camino, del crecimiento. En Heidelberg obtuve mi primer trabajo como profesional, concretamente en un teatro de ópera. Posteriormente volví a EE.UU. Ahí fue cuando me planteé poder dedicarme profesionalmente a la música. Más tarde me presenté a una audición en Nueva York para ser solista en Barcelona. Tocar en el Palau todos los días era… era una pasada.

Y por último llegas a Sevilla justo cuando nace la ROSS.

Así es. En el 91 justo cuando comenzó la Sinfónica de Sevilla. Fue un periodo muy ilusionante, con alrededor de 17 países distintos entorno a la orquesta. Se sentían las ganas de los sevillanos por escucharnos. Comenzamos en la Sala Apolo de la calle Gerona y la gente estaba orgullosísima de nosotros. Antes me preguntabas sobre la época más bonita y emocionante de mi vida y te digo que ha sido aquí en Sevilla.

¿Existen diferentes públicos según los países?

Los alemanes por ejemplo, nacen con la música clásica, al igual que los rusos. Sienten verdadero amor a la cultura y a la música clásica también en Francia e Italia. En España no hay educación básica en las escuelas y eso se nota en los conciertos.

Gretchen Talbot¿Cómo es el público de Sevilla?

Es muy fervoroso. Son muy fieles pero cuesta abrir el público por esa falta de educación. Viene a vernos mucha gente mayor y debemos trabajar el público joven De hecho, nuestro nuevo director Axelrod está trabajando en ello.

El sistema educativo americano fomenta el estudio de la música desde pequeños, ¿echa de menos que sea así en España?

Creo que hay gente intentando hacer cosas pero muy poco a poco. Los niños deben aprender a tocar un instrumento en profundidad y ver a sus compañeros tocar otros sin necesidad de ir a un conservatorio. La cultura clásica no está al alcance de todos. Vale, sí, puedes poner la radio clásica pero si tu padre no lo hace, tú no lo vas a hacer.

¿En qué momento se encuentra la ROSS?

Una de las preguntas que nos hacemos algunos es, ¿qué necesitáis de nosotros? Nosotros sabemos que lo que tenemos que dar y enseñar es muy importante. Parte de la crisis viene porque las instituciones que nos tienen que cuidar no entienden la importancia de nuestro papel. La cultura tiene muchas patas que nos aportan algo que no se puede medir. No se entiende la necesidad de la cultura para la sociedad. Tiene mucho que ver con la educación que hablábamos antes.

¿Cómo es el nuevo director John Axelrod?

Tiene mucha energía y tiene ideas fantásticas. Tenemos muy buen feeling con él. Cuando viene, lo deja todo atrás y se centra solo y exclusivamente en nosotros. Da mucho y recibe mucho.

Has tocado el chelo con Riqueni, Dorantes, Isabel bayón, Lole Montoya… ¿cuáles son los puntos de unión entre el flamenco y la música clásica?

Ambas músicas coinciden en que tienen ese algo que te eleva. La diferencia está en que ellos trabajan todo con la memoria y nosotros aprendemos a tocar afinados y en tiempo. Para los flamencos el tiempo es la base. Nosotros necesitamos una partitura y seguirla mientras ellos todo lo contrario. Las formas de trabajar son muy distintas.

Gretchen Talbot

¿Con qué artista del mundo del flamenco con que hayas tocado te quedarías?

En noviembre hicimos un concierto en el teatro de la Maestranza para presentar el nuevo disco de Rafael Riqueni. Los cuerdas estábamos dentro en ese momento preparándonos para entrar en la parte final del concierto y escuchábamos a Rafael. Era tan puro. Su comunicación era tan directa que fue muy emocionante. Era casi un momento sagrado. Estábamos todos con la boca abierta. Fue el mejor concierto de mi vida en todas las disciplinas.

¿Es cierto que has cruzado el Estrecho a nado?

Surgió con una amiga mía que siempre había soñado con hacerlo. Ella estaba ligada a una fundación benéfica. Mi vida durante seis meses se resumía en estudiar chelo y entrenar.  Aprendí a enfrentarme a momentos de desesperación, aburrimiento y a fijar mi mentalidad en conseguir el objetivo.

¿Qué música escuchas en casa?

Música de cámara y antigua. Pero fuera de lo clásico escucho mucho jazz.

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