Fan films. ¡Para ti, que eres fan!

¿Quién dijo miedo? Pasa de escuelas de cine y hasta de rular ya de productora en productora con un guion bajo el brazo. La inmortalidad está a la vuelta de la esquina. Te basta y te sobra con coger el iPhone o la GoPro, disfrazar a tus colegas de tus héroes favoritos y convencer a tu familia de que un friki también puede llegar lejos, muy lejos. ¡Bienvenido al maravilloso mundo de los fan films! 

“¿Y qué diantres es un fan film?”, te estarás preguntando. Pues según nuestra querida Wikipedia, “se define como fan film o fanfilm a la producción audiovisual creada por aficionados de un determinado personaje o historia”. Y no duda en añadir: “la disponibilidad de cámaras económicas y herramientas de edición de vídeo en ordenadores domésticos permite la realización de películas a cualquier persona que disponga del tiempo suficiente y pueda organizar un grupo de personas suficientemente numeroso”. ¡Ante todo, organización! 

En el ámbito de los fan films, donde prima el amateurismo tanto como la devoción, hay pues lugar para todo: cortos, largos, mediometrajes, tráileres, teasers… y por supuesto, ¡falsos tráileres de pelis inexistentes! Aquí lo que prima es la imaginación, aunque está bien claro que el auge y la proliferación de estos fan films se deben también a eso que los estudiosos de la comunicación llaman “la democratización de la tecnología”. En cristiano: hoy en día cualquiera puede romper la hucha y llegarse al Media Markt más cercano a pillarse una camarita digital decente y un programita de edición resultón, para una vez filmada su creación colgarla en Internet para uso y disfrute del personal. 

Ojito, eso sí, con lo que cuelgas. Dado que todo fan film implica la utilización de personajes, tramas y hasta marcas registradas por productoras, más de una de ellas anda al acecho de la caza y captura de los fan films y sus directores. Y no precisamente para aplaudirles la broma. Aunque siempre hay quien anima a explotar su legado -como George Lucas, del que hablaremos más adelante- lo usual es que gigantes como Paramount o DC Comics pongan el grito en el cielo si alguien osa tocar sus personajes. Los historiadores en el noble arte de los fan films aún recuerdan como Games Workshop logró prohibir la comercialización de Damnatus, un fan film teutón que adaptaba personajes de la exitosa saga de juegos Warhammer 40.000 (en Youtube aún circula algún que otro tráiler… de los que cortan el hipo). La todopoderosa MGM también tiene fama de malas pulgas: allá también por los inicios del fenómeno, consiguió retirar de Youtube Moonraker ‘78, un fan film ¡30 años antes! 

Y es que esto de los fan films no es un fenómeno propio de los millennials. Porque como diría un fanático de Star Wars: “Comenzó hace mucho, mucho tiempo…”. 

Soy tu fan…

Échale la culpa al indy  

Si rastreamos en los archivos de la cinefilia buscando los orígenes de esta singular corriente cinematográfica, nos daremos de bruces con Donald F. Glut. De sobras conocido en el mundillo friki por sus incursiones en el cine, el cómic, la televisión y la novela fantástica, sólo entre 1953 y 1969 el bueno de Glut rodó 41 films con personajes como Superman, The Spirit o Spider Man, entre otros. Y todos ellos, claro, sin importarle un pimiento derechos de autor ni posibles pleitos con las majors. Con dos cojones. Las películas, eso sí, dejaban bastante que desear, rodadas en un blanco y negro paupérrimo y con unos efectos especiales cuando no risibles, inexistentes. Pero solo por su desfachatez, su carencia de complejos y títulos imposibles como Superman Vs. The Gorilla Gang –con ese actor enfundado en un traje de gorilaco cutre a más no poder- bien merecen una revisión.  

Además, el cineasta tejano fue todo un pionero. Y un visionario. Ahora que él dedica su tiempo libre, que diría Perales, a seguir rodando beldades como Tales of Frankenstein o Dance with Werevolves (qué gran nombre: Kevin Costner aún debe tener sudores fríos) le han salido imitadores a cascoporro y rodar un fan film se ha convertido en el pan nuestro de cada día. 

Pero antecedentes cuasi prehistóricos como este a un lado, ¿dónde comienza esta afición desmesurada por rodar fan films? Los cronistas no se ponen de acuerdo. Hay quien fija como fecha fundacional el año 1977 y un corto de 13 minutos, Hardware Wars, parodia de ya imaginan qué, con un Monstruo de las Galletas en lugar de Chewbacca (Cookie por Wookie, ahí está la gracia) y un Darth Vader con la voz tan distorsionada que nadie del resto del reparto le entendía un carajo. Hardware Wars, dirigida por Ernie Fosselius, un colaborador habitual del añorado Jim Henson, llegó a las pantallas tan sólo siete meses después del estreno de la primera parte de la saga galáctica.  

Tan tempranero fan film tiene, no obstante, un serio competidor a la hora de adjudicarse el título de “primer fan film de la historia”: hablamos de Raiders of the Lost ArkThe Adaptation. Bajo tan sugerente nombre hallamos un remake calcado toma a toma del original de Steven Spielberg, realizado por tres adolescentes durante siete largos años, desde 1982 a 1989. Cuando comenzaron tan arduo rodaje, Eric Zala, Jayson Lamb y Chris Strompolis no sumaban juntos siquiera 36 años: el mayor de ellos tenía 12 años y el menor 10. Para llevar a cabo su proeza, y como en todo fan film que se precie, contaron la colaboración desinteresada de todos aquellos que les rodeaban: vistieron a todos su colegas como nazis, “mataron” al hermano de Eric una y otra y otra vez, y hasta sustituyeron al divertido mono que aparecía en En busca del arca perdida por un perro… ¡que también hizo el saludo nazi! Una vez terminado, su particular remake comenzó a circular entre conocidos y cayó en manos de Eli Roth –sí, el firmante de la sangrienta saga de Hostel– que se lo descubrió a su vez a Harry Knowles, el intocable pope de internet que hace y deshace en las modas hollywoodenses desde su página Aintitcool.com… y de ahí, al estrellato. Incluso fueron carne de Vanity Fair en marzo de 2004, tras su estreno -¡sí- en salas comerciales. Mientras Paramount se decide o no a incluirla como extra en la edición definitiva en 4HK de la cuatrilogía de Indy, en Netflix podemos hincarle el diente a RidersThe Story of the Greatest Fan Film Ever Made, emotivo documental de 2015 que cuenta cómo los amigos se reúnen 30 años después del inicio de su, nunca mejor dicho, aventura para rodar la última escena que les quedaba: la lucha entre el héroe y un musculoso nazi esquivando las alas de un avión en marcha. Seguro recuerdan la escena de marras… y cómo acababa la cosa, con porción extra de pizza de bratwurst

Por cierto, el productor Scott Rudin, el mismo de La familia Addams, lleva años queriendo llevar las vidas de esta pandilla tan cinéfaga a la gran pantalla, de la mano de Daniel Clowes. El autor de Ghost World es un fan acérrimo declarado de este fan film, así que rizando el rizo, quizás en esta moda del biopic que parecemos sufrir nos llegue pronto el metafanfilm. La rehostia. 

Hasta el infinito ¡y en mallas!  

Desde aquel bisoño remake casero del profesor Jones –disponible, como todo en esta vida (y en este reportaje) en su Youtube, ¡señora!- mucho ha llovido ya. Los frikis y los geeks parecen dominar y repartirse el mundo. Sólo hay que echar un vistazo a Eurovisión. Y el universo de los fan films, claro, es un campo idóneo donde cultivas sueños de lo más freak

Los primeros en ver el filón, ya lo hemos dicho, fueron esos fanáticos de los sables láser y demás parafernalia galáctica. En TheForce.net, algo así como la Biblia para los seguidores de Star Wars, puedes encontrar infinitas piezas creadas por jovenzuelos con mucho acné, cineastas en ciernes, artesanos de los f/x con demasiado tiempo libre y, en su mayoría, tipos sin novia o con una pareja igual de friki o más. ¡Ejem! Los hay que se pegan días enteros convirtiendo el garaje familiar en una nave nodriza y los hay también que se pegan tres años atrapados entre maquetas y no se dan ni cuenta de eso del espacio-tiempo. Es el caso del autor de Revelations, considerada por muchos como la obra cumbre del género: tres años tardó Shane Felux en terminar este mediometraje de apenas 47 minutos y que se distribuyó online una semana antes del estreno mundial del esperadísimo Episodio III, La venganza de los Sith. Para los adictos a los fan films hay otra pieza fundamental: Broken Allegiance del australiano Nick Hallam, 23 minutos repletos de efectos especiales y con una ambientación más que lograda.  

Tantos y tantos son los fan films dedicados a la saga galáctica que hasta el mismo George Lucas anima a que sigan adelante con ellos, creando incluso los Official Star Wars Fan Film Awards, cuyos aspirantes competían en el portal AtomFilms.com, hoy engullido por Comedy Central y activo solo como Atom.com. Eso sí, papá Lucas anima a realizar parodias, documentales y mockumentaries –o falsos documentales- en detrimento de los filmes, llamémosles, serios. Así, cortos como el encantador George Lucas in Love, clips como Star Wars Gangsta Rap y seriales tan delirante como Troops –un Cops protagonizado por las fuerzas imperiales- se han convertido ya en parte de Star Wars por méritos propios.  

Otra saga espacial, Star Trek, no se queda atrás. La serie Hidden Frontier, creada y realizada absolutamente por trekkies (esos tipos como tú y como yo, pero capaces de saludar haciendo la V y hasta de hablar klingon), alcanzó la friolera de 50 episodios y 7 temporadas online. Los fan films son capaces hasta de obrar milagros impensables en los calendarios de las productoras originales: Star Trek: New Voyage nació con la intención de filmar las dos temporadas que la serie original canceló en 1969 y tuvo tal éxito que hasta algunos actores de antaño se volvieron a enfundar el traje, caso de los veteranos Walter Koenig y George Takei.  

Normal, por tanto, que los fan films haya proliferado como setas tras la lluvia, y hoy día, en plena eclosión del blockbuster en mallas –vean si no ese fenómeno de las taquillas llamado Vengadores: Endgame– se multipliquen hasta el infinito. Y más allá: desde 2011 y hasta 2014 el luchador de artes marciales Benjamin John Francis Fodor fue un paso más allá del fan film y creó su propia Liga de la Justicia en Seattle, Rain City SuperHero Movement, equipo de superhéroes ¡reales! que con su alter ego al frente, Phoenix Jones, y junto a integrantes como Red Dragon, Catastrophe, The Mantis o El Caballero, entre otros, luchaba contra el crimen en las calles. Eso sí que es ser fan(ático). 

Fan films muy top 

The Dork of the Rings (2006). Una parodia de dimensiones épicas ¡con elfos seguidores de Elvis!  

Batman. Arkham Asylum (2007). El mejor Batman no es el de Nolan. Y nosotros sin saberlo. 

Grayson (2004). Mucho antes del DC Universe, un falso tráiler que se come a muchas de sus pelis. 

The Green Hornet (2006). Realizada por un ayudante de dirección de Godard. Ver para creer. 

Pink Five Strikes Again (2004). Para muchos, una de las mejores coñas marineras a costa de Yoda y compañía. 

Voldemort: Origins of the Heir (2018). O como J.K. Rowking se rasga la capa viendo una precuela mejor que Criaturas fantásticas

Dragon Ball Z: The Fall of Men (2015). En la Fox aun deben estar preguntándose si es así como se hace una película con Goku. 

Fan-O-Rama (2016). Si aún no has visto a Bender en imagen real, ¡corre a Youtube, insensato! 

Super Power Beat Down (desde 2012). Combates a toda leche entre tus superhéroes preferidos. Lo que siempre has soñado. 

The Punisher: Dirty Laundry (2012). O cuando un fan film tiene pasta: Thomas Jane de nuevo como El Casti. Phil Joanou como director. ¡Y Ron Perlman en el reparto! 

Un menú del MenocDonald de Cádiz (que para eso estamos con las réplicas). 

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