Ensayo sobre la pandemia

Leí Ensayo sobre la ceguera de Saramago y, bueno, me pareció un ejercicio de ficción literaria con sustrato de moraleja. Pero la realidad es otra cosa, pensé. El arte, si es bueno, solo puede aspirar -que ya es bastante- a crear una realidad propia en torno a sí, que funciona en la medida en que nos involucra en la obra artística. Luego vienen los debates y las pajas mentales de si esa realidad artística es también realidad, entendiendo esta última en toda su crudeza: llegar a final de mes, tener un trabajo que abominas y considerar que tu mejor plan para el fin de semana es que tu mujer y tus hijos se larguen a la playa y te dejen viendo series de mierda y bebiendo cerveza sin mover más músculos que los necesarios para coger patatas fritas de la bolsa y rascarte los huevos por encima de la tela del pijama. 


Es 18 de marzo de 2020. Estoy tirado en el sofá intentando que mi mujer y mis hijos me dejen ver series de mierda mientras bebo cerveza moviendo los músculos imprescindibles para alcanzar las patatas fritas de la bolsa y rascarme de vez en cuando los huevos por encima de la tela del pijama. Aunque parezca mentira, echo de menos ir a mi trabajo de mierda y me atormenta más que nunca la idea de cómo llegaremos a final de mes. Tengo sobre la mesita accesoria Ensayo sobre la ceguera. Llevo varios días intentando releerlo ahora que estamos en confinamiento por una pandemia. Los informativos, las estupideces que la gente sube a las redes sociales y la convivencia opresiva me anulan. La apatía me impide abrir el maldito libro. Ahora desearía que la realidad, la mía, fuera la de cuando cerré la novela de Saramago y pensé que aquello era solo un ejercicio de ficción literaria que moría en aquel mismo instante. 

Comentarios

Dejar un comentario

Tu eMail no será publicado

Debes usar estas HTML etiquetas y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>