El capo de los muertos

Antes de ser el mes de Halloween, noviembre fue el mes de los muertos. El tiempo de celebrarlos y recordarlos, una suerte de resurrección pasajera que llenaba los camposantos de plañideras ad hoc y convertía los muros de los nichos en pop art funerario a fuerza de flores y ramos. Entre los no vivos había un jefe como Michael Jackson en Thriller, el capo de los muertos, uno que mandaba en los antiguos noviembres del Sur. Tanta fuerza tenía que se convirtió en arquetipo, en saco de boxeo relleno de soberbia y lujuria sobre el que golpearon los puños de acero de la justicia divina y el castigo del sino. Don Juan, el burlador de Sevilla, convertido en mito oscuro que representa todo lo reprimido, elevado al altar del martirio por cruzar la delgada línea que separa el deseo de las convenciones, la libertad del libertinaje. Tan deleznable que se hace irresistible y magnético, un vehículo para que creadores de sensibilidades diferentes dieran rienda suelta a las fieras que habitan en el fondo humano. Un viaje desde la calavera sonriente del Tenorio hasta lugares donde su historia provocó el eco de nuevas obras y creaciones.

Rue MolièreRue Molière  

En la esquina entre esta calle y la Rue de Richelieu se erige un monumento dedicado a Jean-Baptiste Poquelin. ¿No les suena? Si les digo Molière, seguro que sí. El padre de la comédie française es el autor más representado en Francia y, a día de hoy, sus temas siguen estando vigentes. Personajes exagerados por Molière para, sobre la comicidad, criticar lo desmesurado: el deseo de enriquecerse, la franqueza extrema, lo políticamente correcto, la hipocresía… No es de extrañar que Poquelin se fijara en el mito de Don Juan para escribir una obra sobre el libertinaje, los excesos y sus nefastas consecuencias. Fue polémica desde su estreno, recibiendo presiones para que suprimiera escenas y diálogos que supuestamente hacían mofa de la religión. Tuvieron que pasar diecisiete años para que Molière pudiera publicar la versión sin censurar.

Teatro EstatalTeatro Estatal 

Železná, en el teatro situado en esta calle de Praga tomó la batuta el mismísimo Mozart para dirigir el estreno de su ópera Il dissoluto punito, ossia il Don Giovanni dramma giocoso in due atti, quizá una de las más difíciles de interpretar de su repertorio. Cuentan que terminó de escribir la obertura de Don Giovanni el mismo día de su estreno, el 29 de octubre de 1787. La obra, recibida con gran éxito de crítica y público, fue retocada por el autor para su estreno en Viena al año siguiente, introduciendo dos nuevas arias. Mozart utilizó un libreto en italiano de Lorenzo da Ponte que en su época fue calificado como dramma giocoso para referirse a la mezcla de acción cómica y seria. El mismo Mozart la incluyó en su catálogo como ópera bufa. Actualmente es la séptima ópera más representada en el mundo y la tercera del repertorio mozartiano. Don Giovanni inspiró posteriores obras literarias, filosóficas y cinematográficas, además de piezas musicales compuestas por Chopin, Beethoven, Liszt, Schumann y Nino Rota, entre otros.

Trinity CollegeTrinity College

La gran obra de Lord Byron es su Don Juan, un poema compuesto por diecisiete cantos y con una influencia enorme a nivel social, político e ideológico. Inspiró a los autores victorianos y a los románticos del siglo XIX, quienes veían en el poeta londinense el arquetipo de creador excéntrico y no convencional, personalidad que muchos achacaban a un posible trastorno bipolar. A pesar de su baronía, se alineó con los más débiles y oprimidos, con los marginados y desheredados, criticando las convenciones de una sociedad que consideraba hipócrita. Apoyó a España frente a la invasión napoleónica, defendió el proceso de independencia en Suramérica y se involucró en las revoluciones de Grecia e Italia. Ferviente amante de los animales, es famoso el monumento funerario y el epitafio que dedicó a su perro Boatswain. Este can y un oso protagonizaron una anécdota en el inflexible Trinity College, donde prohibieron al joven Byron alojarse con Boatswain. El poeta trató de modificar la estricta normativa del college sin éxito, así que en lugar del perro llevó un oso. La institución intentó impedir la entrada del plantígrado, pero el poeta acabó alojándose con el oso al no estar prohibido en las normas. Byron incluso solicitó una beca para el plantígrado.

Bibliotesk - shavenBibliotesk – Shaven  

Que el burlador de Sevilla ha servido de inspiración a cientos de creadores es evidente. Lo curioso es que incluso hay obras de “segunda generación”, es decir, basadas en creaciones que, a su vez, tomaban como punto de partida el Don Juan original. Es el caso de O lo uno o lo otro (Enten-Eller en danés), el influyente libro de Søren Kierkegaard que escarba en la existencia humana a partir del Don Giovanni de Mozart. La ópera sirve al filósofo para plantear una doble visión de la vida: una hedonista -estética- y otra asentada en el deber moral -ética-. En esta dicotomía se movía el propio Kierkegaard, quien centró su pensamiento en el individuo y la subjetividad, en la libertad y la responsabilidad, en la duda y la angustia, siendo considerado el padre del existencialismo. Puso en entredicho las verdades de la iglesia cristiana y eso -además del idioma en que las escribió- condenó su obra, que no se conoció hasta varias décadas después de su muerte por el veto de la Iglesia del Pueblo Danés. Georges Brandes fue quien dio a conocer a Kierkegaard en Europa.

Actors StudioActors Studio

El mito donjuanesco ha dado para mucho, incluso para una película estadounidense de 1995 dirigida por Jeremy Leven y producida por Francis Ford Coppola. Además de la varias veces galardonada canción principal del filme Have you ever really loved a woman? de Bryan Adams -con la guitarra de Paco de Lucía-, destacaba el reparto con Johnny Depp, Faye Dunaway y, sobre todo, Marlon Brando en el papel del doctor Mickler. Esta es una de las últimas interpretaciones de Brando, quien a pesar de su declive físico seguía poseyendo un magnetismo descomunal en la pantalla. La carrera de este intérprete está ligada al Actors Studio de Nueva York, la academia de interpretación fundada en 1947 por Elia Kazan, Cheryl Crawford y Robert Lewis, y que basaba su formación en el Método o sistema Stanislavski. De sus aulas salieron, entre otros, Paul Newman, Al Pacino, James Dean, De Niro, Liza Minelli, Joanne Woodward y el propio Brando. Presidida actualmente por Al Pacino, su sede neoyorquina está en Old Labor Stage 432 West 44th Street.

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